Filomanía Alcobendas: ¿Vamos a mejor?

Os invitamos a nuestro próximo café filosófico el jueves 17 de noviembre a las 19h en el Centro de Arte Alcobendas para seguir compartiendo ideas, indagar, profundizar y aprender del diálogo con los demás.

El tema: ¿Vamos a mejor?

Coordina Ángel Carrasco Campos.

¡No os lo perdáis!

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La cultura del miedo

Jueves 29 de septiembre de 2016: Filomanía arranca una nueva temporada en el Centro de Arte de Alcobendas. Será este nuestro sexto año acompañados de un buen número de filomaníac@s que, cada mes, deciden filosofar en buena compañía. En esta ocasión se unen algunos nuevos participantes: todo el mundo es bienvenido a este espacio abierto para la reflexión colectiva.

El tema que nos une para este encuentro es el de “Cultura del miedo” y para iniciarlo, como viene siendo habitual, se arranca con la ayuda de algunos materiales. Comenzamos por la lectura de un breve fragmento de “Anatomía del miedo” de J. A. Marina, que nos ayudaba a enfocar elementos como la utilidad o inutilidad del miedo, o el hecho en sí de que podamos incluso hacer del miedo un tema de reflexión:

Vivimos entre el recuerdo y la imaginación, entre fantasmas del pasado y fantasmas del futuro, reavivando peligros viejos e inventando amenazas nuevas, confundiendo realidad e irrealidad, es decir, hechos un lío. Para colmo de males, no nos basta con sentir temor, sino que reflexionamos sobre el temor sentido, con lo que acabamos teniendo miedo al miedo, un miedo insidioso, reduplicativo y sin fronteras.

José Antonio Marina en Anatomía del miedo.

A la luz de estos fragmentos se sugerían las primeras valoraciones en torno al miedo: quizá los miedos (como, en un sentido similar, también los prejuicios o incluso los estereotipos –ambos temas ya tratados en sesiones anteriores) puedan anticiparnos a situaciones no vividas, a partir de experiencias previas o reacciones instintivas. Concretamente, el miedo podría tener una utilidad de alarma o alerta ante el peligro. En este sentido, la reflexión nos llevaba a recapacitar cómo una buena parte de los miedos que tenemos son miedos elaborados; es decir, aun pudiendo tener una base instintiva o primaria, una buena parte de nuestros miedos pasarían (consciente o inconscientemente) por un proceso de transformación o significación a partir de experiencias e imaginaciones. Nuestra inteligencia alimentaría así nuestros miedos, concretándolos, dándoles forma, liberándolos, imaginándolos (“la inteligencia libera y a la vez entrampa”, decía J. A. Marina en su fragmento).

Esta distinción entre miedos instintivos y elaborados (como convenimos en clasificar) nos situaba en el horizonte de la cultura del miedo: ¿qué sucede con aquellos miedos que son elaborados por colectivos? Y, sobre todo, ¿con aquellos que son elaborados por colectivos con algún tipo de intencionalidad que va más allá de la protección (hacia la manipulación o el control social, por ejemplo)? Para continuar la reflexión en torno al miedo desde un punto de vista social y colectivo empleamos un breve fragmento del documental Bowling for Columbine de Michael Moore en el que se aborda la tenencia de armas en los Estados Unidos y la cultura del miedo (entre otras cuestiones).

A partir de estos argumentos surgían algunas reflexiones y consideraciones que nos llevaban a recapacitar en torno a los intereses generados por la difusión social del miedo. Casos como la industria del miedo (y de la seguridad), el papel de los medios de comunicación y su uso de noticias sensacionalistas de crímenes y peligros para captar audiencias, estrategias mediáticas y político-ideológicas para hacer del miedo un mecanismo de control social (tema parcialmente abordado en alguna sesión previa), etc. Todos estos argumentos y casos apuntaban hacia la relación triangular entre miedo, libertad y seguridad, y la dificultad de alcanzar equilibrio entre los tres polos. ¿Podemos caer en la trampa de elaboración de miedos por agentes externos que hagan uso de nuestros miedos más instintivos y primarios? ¿Y hasta qué punto estamos dispuestos, social e individualmente, a renunciar parte de nuestras libertades para aumentar sensaciones de seguridad que nos tranquilicen ante esos miedos?

Para concluir el encuentro, a petición de varios de nuestros participantes, decidimos realizar un ejercicio para reflexionar sobre nuestros propios miedos. Así, en un último y rápido turno de palabra, decidimos compartir alguno de estos miedos, lo cual nos podría ayudar para descifrar su naturaleza y, quizá, la proyección social de cada uno de ellos. Algunos ejemplos fueron el miedo al futuro, al dolor, a la vejez, a la falta de libertad… Asumida este doble reto de conocer nuestros miedos y superar el propio miedo a reconocerlos ante los demás, concluíamos la sesión dejando abierta la tarea de poder seguir profundizando en ellos y valorar hasta qué punto pueden tener alguna relación con los miedos elaborados propios de la cultura del miedo.

Moderador: Angel Carrasco Campos

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¿Por qué cuesta tanto aceptar los cambios?

Se inicia el diálogo filosófico del mes de octubre en Barcelona con la presentación del filósofo moderador, la confesión de ignorancia del mismo respecto al desconocimiento de la respuesta a la pregunta propuesta para el diálogo filosófico y un recordatorio de las directrices que facilitan un buen diálogo.

Antes de empezar se pregunta a los asistentes, para no dar nada por hecho, si hay alguna persona presente a quien no le cuesten los cambios y nos llevamos la grata sorpresa que una de las participantes comparte con el grupo su modo de entender y afrontar los cambios. Magnífico comienzo lleno de optimismo y positividad.

A lo largo de la velada las intervenciones se suceden intercalando intentos de abrir el diálogo a un ámbito filosófico con intervenciones más de corte individual, centradas en las vivencias propias y que alejan el diálogo de su objetivo. Debe recordarse que un diálogo filosófico no consiste en la concatenación de vivencias personales aisladas sino que se trata de trascender los casos puntuales y reflexionar sobre los conceptos e ideas de manera más universal para así poder ser después aplicados a una infinidad de casos particulares.

Las principales preguntas dinamizadoras que tratamos son:

- ¿Cuestan igual los cambios impuestos que los auto impuestos?

- Si abrazamos la idea de que nada cambie nunca ¿nos gusta esa idea?

- ¿Cuál es el cambio más fácil?

- ¿Cuál es el cambio más difícil?

- ¿El cambio es positivo o negativo?

- ¿Por qué hay personas a las que les cuestan más que a otras los cambios?

- ¿Existen los cambios evitables?

- ¿Por qué no generamos nuestros propios cambios?

- ¿La capacidad de afrontar los cambios se aprende o es innata?

Recordamos cómo conciben el cambio dos filósofos relevantes que han reflexionado sobre el: Parménides que negaba la existencia del cambio argumentando que el cambio es imposible porque no es racional. Nosotros percibimos la ilusión del cambio pero en realidad todo sigue igual. Mientras que Heráclito consideraba que el cambio es lo único constante en el universo pero que no tiene porque ser vivido como un problema si aceptamos que la realidad es contradictoria, cambiante y variable.

A lo largo del evento el grupo aporta las siguientes reflexiones y propuestas de respuestas:

-   El cambio como manifestación del miedo a lo desconocido

-   La importancia de las ideas preconcebidas, de lo inculcado desde la juventud. En este sentido encontramos personas que tienen una noción del cambio como una oportunidad en sí mismo asociándolo al dicho: “el mal se anuncia con campanillas de plata y el bien se presenta siempre más turbio”

-   El cambio como perdida de la zona de confort

-   Aparece recurrentemente una idea como clave para lidiar con la situación de cambio: la aceptación.

Cerramos el diálogo filosófico recapitulando sobre todo lo acontecido y con la elección del siguiente tema.

Moderador: Jaume Sabater

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Filomanía Barcelona: ¿Cómo podemos hacer para pensar por nosotros mismos?

Os esperamos el  jueves 10 de noviembre a las 19h en la Sala cultural Corte Inglés del Portal del Ángel, (Barcelona) para compartir nuestro habitual espacio de reflexión en grupo.

Tema: ¿Cómo podemos hacer para pensar por nosotros mismos?

Filósofo moderador: Carmen Codina

¡No os lo perdáis!


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Anatomía del miedo, José Antonio Marina

“No hay especie más miedosa que la humana. Es el tributo que hemos de pagar por nuestros privilegios. Como escribe Mowrer, “nuestra desarrollada propensión a ser previsores y a sentir ansiedad probablemente da origen a muchas de nuestras virtudes, pero también da razón de alguno de nuestros fallos más evidentes”. La inteligencia libera y a la vez entrampa. Nos permite anticipar lo que va a suceder -información útil para sobrevivir-, pero puede pasarse de rosca y provocar esas patologías de la anticipación que tan bien conocen los psiquiatras. Vivimos entre el recuerdo y la imaginación, entre fantasmas del pasado y fantasmas del futuro, reavivando peligros viejos e inventando amenazas nuevas, confundiendo realidad e irrealidad, es decir, hechos un lío. Para colmo de males, no nos basta con sentir temor, sino que reflexionamos sobre el temor sentido, con lo que acabamos teniendo miedo al miedo, un miedo insidioso, reduplicativo y sin fronteras. (…)
El estrés, la ansiedad, el miedo son funcionalmente útiles. Incluso pueden ser agradables a veces. De ahí el éxito de los deportes de riesgo y de las películas de miedo. Hay un escalofrío atrayente. Podemos considerar miedos normales los que son adecuados a la gravedad del estímulo y no anulan la capacidad de control y respuesta. Es difícil encontrar criterios fiables para medir estos aspectos, por lo que frecuentemente apelamos a una mera evaluación estadística. Por ejemplo, el miedo a volar ¿es normal o patológico? En cierto sentido es normal, porque no estamos preparados para surcar los aires, pero en otro sentido no lo es, porque sólo resulta insoportable para un pequeño número de personas.

Un miedo patológico se corresponde con una alarma desmesurada, tanto en su activación como en su regulación. Se dispara con demasiada frecuencia y con umbrales de peligrosidad muy bajos, la aparición del miedo es demasiado fuerte, sin flexibilidad, un mecanismo todo-nada. Además, no está modulado y se convierte con facilidad en pánico. No es el único caso en que sistemas defensivos del organismo se convierten en tóxicos. Christopher André pone como ejemplo el reflejo de la tos. Nos protege, porque impide la entrada de cuerpos extraños en los alvéolos pulmonares, pero una crisis de asma desencadenada por unos miligramos de polen representa una reacción de alarma inútil y nociva. “No hay peligro en ese polen. El problema no viene del entorno sino de un sistema de defensa desarreglado. Y la dificultad de respirar, la tos seca agotadora del asmático en crisis son más tóxicas que útiles.” Lo mismo sucede con el miedo.”

José Antonio Marina, Anatomía del miedo.

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Filomanía Alcobendas: Nuestro lado oscuro

Nos volvemos a encontrar el jueves 20 de octubre a las 19h. en el Centro de Arte Alcobendas (3ºplanta) para disfrutar de nuestros habiltuales espacios de reflexión filosófica, compartiendo ideas, indagando, profundizando y aprendiendo del diálogo con los demás.

En esta ocasión filosofaremos sobre “Nuestro lado oscuro”.

Coordina: Ángel Carrasco Campos

¡Os esperamos!

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