Filomanía Alcobendas: Cultura del miedo

¡Retomamos Café Filomanía en el Centro de Arte Alcobendas! Y este será nuestro 6  año, desde que en  abril de 2011 arrancáramos con nuestro primer encuentro.

Os invitamos a acompañarnos el jueves 29 de septiembre a las 19h. para reflexionar sobre la CULTURA DEL MIEDO.

Coordina: Ángel Carrasco Campos

¡Os esperamos!

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Filomanía Barcelona: ¿Nada pasa porque si?

¡Volvemos! Listos para retomar los Cafés Filosóficos en Barcelona.

Jueves 8 de septiembre de 19 a 21h. en la Sala cultural de Corte Inglés del Portal del Ángel.

Filósofo moderador: Humbert Ruíz

¡Os esperamos!

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El Alma

Comenzamos un nuevo diálogo filosófico en Barcelona con dos noticias: una mala y una buena.

La mala es que el filósofo admite no saber qué es el alma, desconoce cuánto pesa, cuánto mide, de qué color es y cualquier otra característica. Ni siquiera sabe de su existencia con seguridad.

Afortunadamente tenemos una buena noticia: el filósofo moderador sí sabe en qué consiste un diálogo filosófico y propone tres reglas para poder iniciarlo, mantenerlo y disfrutarlo:

1.- Evitar monólogos, soliloquios e intervenciones para auto-lucimiento con sobreexposición de conocimientos.

2.- Evitar glosario de anécdotas y/o experiencias personales. Se trata de aportar argumentos. Un ejemplo a modo de ilustración puede ser positivo, pero enumeración de casos aislados conduce a diálogo de sordos.

3.- Intentar formular una pregunta al resto de participantes al final de cada intervención e intentar aportar respuestas a las preguntas que vayan surgiendo.

¿Y cual es el objetivo del diálogo filosófico?

El objetivo es reflexionar, que se nos muevan cosas, que reconsideremos lo que dábamos por sentado, por sabido, dando lugar así a la posibilidad de reconsiderar, revisar lo preestablecido y ampliar conocimiento gracias a la participación y colaboración de todos los asistentes.

Breve presentación de lo que algunos filósofos han considerado sobre el alma: Platón como la dimensión más importante del ser humano, encarcelada en el cuerpo y por lo tanto con una visión dual. Aristóteles como la esencia. Aquello que define al ser y por lo tanto con una perspectiva más unitaria.

Se inicia el diálogo con una primera definición del alma: un suspiro…y tras el suspiro llegan algunas aproximaciones más a lo que sería una definición de alma: autenticidad, energía, lo más profundo del ser. También surgen la contraposición ego versus alma, e incluso la negación de la misma considerándola un invención del ser humano. Una variedad rica muy apropiada en el contexto de un diálogo filosófico.

Y por fin aparecen las preguntas, las reflexiones:

-       ¿De dónde viene el alma? ¿Cuál es su origen?

-       ¿Existe el alma?

-       ¿Alma y espíritu son la misma cosa?

-       ¿Los sentidos son una expresión y una herramienta del alma?

-       ¿Nos acordamos del alma sobretodo en los momentos difíciles?

-       ¿El alma se puede degenerar al igual que el cuerpo?

-       ¿Tienen alguna relación el alma, el corazón y la vida?

Las aportaciones son fluidas pero parece que todas van en un sentido afín. Momento en que el filósofo moderador intenta dar un giro y llevar a los asistentes a considerar lo que la mayoría no había considerado:

¿Qué pasa si mañana en el telediario prime time la comunidad científica comunica que se ha demostrado más allá de toda duda razonable con evidencia científica que el alma no existe?

La respuesta unánime es murmullo inquieto y algo incómodo. Pronto aparecen las primeras respuestas: “eso es imposible”, “no nos lo creeríamos”, “que digan lo que quieran”, “yo seguiré creyendo en ella porque a mi me funciona la idea de su existencia”, etc, etc.

Se pone de manifiesto el apego del ser humano a sus creencias y su resistencia a abandonarlas. Incluso en el supuesto de que la ciencia las contradiga. Naturaleza humana en estado puro.

Se acerca la conclusión del tiempo para el diálogo filosófico. Recapitulamos. Tal vez no hayamos podido demostrar nada pero parece que gracias a la puesta en común algunas consideraciones cercanas a la unanimidad han aparecido:

-       No sabemos con certeza de la existencia del alma pero sí sabemos que su concepto está arraigado en nosotros. El concepto de alma como algo que nos es útil para vivir y sobrevivir existe (ya sea con existencia independiente o creado por necesidad humana).

-       La definición que más acuerdos tendría sería la de energía.

Felicitaciones a todos y particularmente a todos aquellos que aportaron preguntas y a aquellos que trataron de responderlas y reflexionar sobre ellas.

El diálogo filosófico concluye. Esperemos que las reflexiones continúen.

Próximo tema: ¿Nada pasa porque sí?

Filósofo coordinador:  Jaume Sabater

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Filomanía Barcelona: El alma

Os esperamos el  jueves 14 de julio a las 19h en El Corte Inglés Avinguda Portal de l’Àngel Barcelona, para compartir nuestro último café filosófico antes de unas merecidas vacaciones. En esta ocasión filosofaremos sobre El alma.

Retomaremos la actividad en septiembre con el mismo entusiasmo para seguir compartiendo experiencias y reflexiones sobre la naturaleza del ser humano.

¡Felices vacaciones!

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Filomanía Alcobendas: La infidelidad

Llega el verano, y antes de unas vacaciones, nos reunimos para despedir nuestro último café filosófico. Os esperamos el jueves 14 a las 19h. en el Centro de Arte Alcobendas (3º planta) para reflexionar sobre: La infidelidad

Nos volvemos a ver en septiembre con la misma energía y entusiasmo de siempre para seguir filosofando en grupo.

¡Felices vacaciones!

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Filósofos: en qué sentido viven o hablan de la soledad

Un gran grupo lo constituyen los que quieren estar o están solos. Incluye aquí a un Nietzsche condenado a la soledad  “Las ideas al uso, las morales que encubrían la humana realidad, condenaron a Nietzsche a vivir en una soledad absoluta de donde no puede volver. Pero en su soledad de enamorado, atacó sin tregua a todo lo que le separaba de la convivencia de los hombres. Amó sin tregua ni descanso por encima de sus propias ideas, de sus propias doctrinas. Tal fue su tragedia.

En esta tragedia Nietzsche nos recuerda “Dice Aristóteles que para vivir en soledad hay que ser animal o dios. Falta aclarar que hay que ser lo uno y lo otro: filósofo”[1]

También está Cioran “Fuera de la música, todo, incluso la soledad y el éxtasis, es mentira. Ella es justamente ambos, pero mejorados.” Y, seguramente al más representativo defensor de la soledad, Schopenhauer: “La soledad es la suerte de todos los espíritus excelentes”[2] o “Sólo se puede ser totalmente uno mismo mientras se está solo: quien, por tanto, no ama la soledad, tampoco ama la libertad; pues únicamente si se está solo se es libre”.

Otro grupo, mucho menos numeroso, son los que más que solos lo que quieren es estar muertos. Seguramente algunos existencialistas extremos donde la abrumadora omnipotencia de Lo Otro imposibilita la salvación en este mundo, haciendo incluso que la propia soledad surja como estado de imposible realización. “L’enfer, c’est les autres” grita Sartre frente a la puerta cerrada. O los que como Camus o Deleuze que intentan asaltar la absurdidad del mundo desde la tanatofilia o el suicidio.

Otro grupo bastante grande y actual son los que como Sócrates o Platón prefieren las compañías reducidas y selectas. Discretos y selectos en las compañías algunos afirmarían que “mejor solo que mal acompañando” y otros flirtearían con el elitismo, llegando delegar la soledad individual al grupo volviendo a éste solitario y reacio respecto a otros grupos.

Por último, más reducido que el anterior, el grupo de los más sociables. El conductor vuelve a citar a Nietzsche, en este caso como crítico con la soledad “Hay que volver a la muchedumbre, su contacto endurece y pule, la soledad ablanda y pudre”.

Es curioso que el filósofo conocido como Ἀναγνώστης (anagnostes – lector), paradigma de persona solitaria, sea el que mejor representa al grupo.  Aristóteles que con su definición de hombre como ζῷον πoλιτικόν (zoon politikón – animal político) nos avisa de que la soledad no es un estado deseado.

De todo esto es evidente que la ciudad es una de las cosas naturales, y que el hombre es por naturaleza un animal social, y que el insocial por naturaleza y no por azar es o un ser inferior o un ser superior al hombre. Como aquel a quien Homero vitupera: Sin tribu, sin ley, sin hogar, porque el que es tal por naturaleza es también amante de la guerra, como una pieza aislada en el juego de damas.

Y el que no puede vivir en comunidad, o no necesita nada por su propia suficiencia, no es miembro de la ciudad, sino una bestia o un dios

La razón por la cual el hombre es un ser social, más que cualquier abeja y que cualquier animal gregario, es evidente: la naturaleza, como decimos, no hace nada en vano y el hombre es el único animal que tiene la palabra. Pues la voz es signo del dolor y del placer, y por eso la poseen también los demás animales, porque su naturaleza llega hasta tener sensación de dolor y de placer e indicársela unos a otros. Pero la palabra es para manifestar lo conveniente y lo perjudicial, así como lo justo y lo injusto. Y eso es lo propio del hombre frente a los demás animales: poseer, él sólo, el sentido del bien y del mal, de lo justo y de lo injusto, y de los demás valores, y la participación comunitaria de estas cosas constituye la casa y la ciudad.

Aristóteles, Política, Madrid, Biblioteca Básica Gredos, 2000, 1253 a

[1] El crepúsculo de los ídolos

[2] El mundo como voluntad y representación. Prólogo a la 2ª edición.

Por Humbert Ruiz www.mimesis.cat

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