¿Por qué creemos en cosas raras?

Nuestra sesión del viernes 18 de junio de 2010 en Alicante, adelantada una semana para no coincidir con las fiestas de Hogueras, se inició a partir de una pregunta provocativa… ¿por qué creemos en cosas raras?.  Al hilo de este abierto interrogante, nuestra primera tarea consistió en definir el propio concepto de “cosa rara”. Aun mostrándose bastante esquivo, bajo este calificativo, los participantes situamos un heterogéneo conjunto de realidades que abarcaba desde todo tipo supersticiones hasta las abducciones extraterrestres, pasando por las psicofonías, la astrología, y varias de las llamadas “artes ocultas“.

Intentando establecer un denominador común a todas estas prácticas y supuestos saberes, nos preguntamos si podían ser o no calificadas como ciencias. Sigueindo esta cuestión, y urgidos por la necesidad de despejar la dudas respecto a algunas prácticas o supuestos saberes sobre los que sería difícil asentar nuestro conocimiento, la reflexión continuó intentando esteblecer qué separa una ciencia de una pseudociencia y cómo se resuelve, cuando surge, el conflicto entre la ciencia y las creencias populares. Asimismo, el mundo de lo “desconocido” se nos abría como terreno difícil de transitar no sólo a un nivel teórico, sino también en nuestras prácticas cotidianas pues, dado su especial carácter, se señaló la dificultad de encontrar en él un sin fin de intentos de engaño, sobre los que sería necesario protegerse.

Como era de esperar, el tirmpo de reflexión resulto ser insuficiente, quedando muchas preguntas abiertas tales como. Así, nuestro tiempo para el diálogo dejó pendiente la cuestión de qué sucede cuando llegamos al límite de lo que conocemos o podemos conocer.

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La Lectura

Nuestro encuentro del 30 de abril de 2010 tuvo a la lectura como tema central de discusión. Un tema tan amplio y abierto suscitó entre los participantes diversos temas sobre los que pensar y dialogar, centrando especialmente la atención tanto en nuestra relación con los textos clásicos como en los retos de la lectura ante la llegada de las nuevas tecnologías y los nuevos formatos.

Siguiendo esta doble línea de reflexión se plantearon muchas preguntas, susceptibles, como no, de ser replanteadas y repensadas: ¿sigue siendo necesaria la lectura en la era de las telecomunicaciones? ¿qué influencia puede llegar a tener las nuevas tecnologías y nuevos soportes en la lectura?, ¿por qué dejamos de leer a los clásicos tras los estudios obligatorios?, ¿nos da miedo no entender todo lo que leemos? En relación a estas últimas cuestiones, se hicieron dos recomendaciones bibliográficas:

Italo Calvino: Por qué leer a los clásicos.

Voltaire: Cándido, o el optimismo.

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