La posverdad

Comienza la sesión de marzo de Filomanía Barcelona y antes de proceder a las intervenciones, el moderador propone a los asistentes que le permitan señalar algunos previos ya que la verdad, a secas, es uno de los grandes temas (científico, religiosos y por supuesto filosófico) y que se hace aún más complejo al añadirle el prefijo “pos-”. Evitando de entrada el acercamiento conceptual filosófico y la referencia a cuestiones epistemológicas que supone saldrán en el transcurso del debate, el filósofo expone algunos datos como breve marco introductorio a la “posverdad”, neologismo que fue escogido en el anterior Café Filosófico (como tema del presente) por curiosidad o desconocimiento de su significado o realidad a la que se refiere.

1. La notícia: la palabra del año 2016 es…

Sin querer entrar en la cultura de los rankings ya que son tan odiosos como sugerentes el filósofo explica a los asistentes que en el mundo anglosajón y según Oxford Diccionario, la palabra del año (2016) fue post-truth o posverdad

El 16 de de noviembre de 2016, Oxford, Reino Unido, Oxford Diccionarios anuncia posverdad como su palabra del año 2016. La Palabra del Año de Oxford Diccionarios es una palabra o expresión elegida para reflejar el paso de los años en el lenguaje. Cada año, el equipo de Oxford Diccionarios revisa candidatas para la palabra del año y luego discute sus méritos para la elección de una que capture el ethos, estado de ánimo, o preocupaciones de ese año en particular. Entre otras palabras relevantes del 2016 como adulting, brexiteer, alt-right, chatbot, glass cliff, coulrophobia, etc. La investigación del lenguaje realizada por los editores de Oxford Diccionarios reveló que el uso de la palabra post-truth, posverdad había aumentado en aproximadamente un 2.000% sobre su uso en el año 2015. Según su definición:

Posverdad (adjetivo): Relacionados con o denota circunstancias en las que los hechos objetivos son menos influyente en la formación de la opinión pública que la apelación a la emoción y la creencia personal.

2. Posverdad en la wikipedia

Otro dato que apunta el filosofo sobre la posverdad es que solo existen 22 lenguas en las que tiene entrada wikipedia más de la mitad son europeas. Un ejemplo de entradas más extensas son las de lengua inglesa y japonesa. La entrada en español es media y la catalana testimonial comenta el filósofo. En muchas se substantiviza el adjetivo y se aplica a políticas de facto, como se señala en hebreo.

3. Reflexiones y debate

Pese a que las primeras intervenciones se centraron en señalar que la posverdad es sinónimo de mentira o cortina de humo. Que es una nueva palabra para señalar viejos problemas o incluso para enmascararlos de nuevo. En las sucesivas rondas de intervención el debate se abrió en diversos frentes que transcurrieron en paralelo o captaron momentos de relevancia.

En las reflexiones más filosóficas sobre lo que es verdad o es mentira, alguien apunta ¿cuándo una mentira repetida se convierte en verdad? Otro cuestiona los propios conceptos de verdad y mentira: No existen. La misma mesa que había situada en la sala es cuestionada: ¿Existe esta mesa?

Otro aspecto destacado fueron las referencias a la crueldad que puede general la verdad. Todos recordaron al Dr. House, sincero pero sin tacto alguno. ¿Soportamos la verdad y solo necesitamos un poco de tiempo? O ¿preferimos mentiras piadosas (posverdades) para no tener que soportarla?.

Otro ámbito central fueron las reflexiones sobre política actual y naturaleza de los populismos. Ámbito natural inicial de la posverdad. Hubo un gran consenso sobre los imposibles o promesas de los discursos de la política actual y su poca conexión con la realidad del ciudadano, así como en la manipulación que ejercen las corporaciones del la comunicación y medios. Una señora comento como le había sorprendido, ya hacía años, ver en un programa de TV3 como el presentador Àngel Casas pedía al Sr. Miquel Roca i Junyent que, como los antiguos sofista, defendiera la viabilidad e inviabilidad de hacer un rio entre Madrid y Barcelona.

Otros aportaron comentarios y algunas referencias literarias sobre la posverdad en la novela negra: intrigas, indicios, una verdad escondida… y siempre un crimen. O cinematográficas como el corto RoGoPaG, sobre el lavado de cerebros.

Se hace materialmente imposible recoger la vivacidad y matices que se desplegaron en las dos horas que duró en Café Filosófico. Seguramente, la gran frase de la tarde la dijo un señor mayor, solemnemente sentencio más allá de la verdad o la mentira: lo que importa es lo que emociona.

Por Humbert Ruiz

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Fe o Ceguera

Damos la bienvenida a los asistentes del café filosófico de febrero en Barcelona. Antes de hacer una breve introducción y explorar algunas vías de debate sobre el tema o título de la sesión el filósofo moderador Humbert Ruiz Gil de www.mimesis.cat propone una encuesta rápida entre los asistentes sobre: Pregunta (1) ¿Cuál es la palabra más importante del titulo… fe, ceguera o la o? En un recuento rápido de las votaciones:

Fe 19
Ceguera 13
O 5

TRES SENTIDOS DEL TÍTULO

Antes de iniciar una segunda ronda de intervenciones para explorar algunas definiciones de las palabras del título el filósofo señala por qué a escogido la letra “o” del título como la más importante o significativa: según su sentido o uso nos determinará el sentido y relación de los dos términos restante, fe y ceguera. Estudio lógico del enunciado: tres interpretaciones posibles:

-        Identidad conjunción, =

-        Contradicción Condicionalidad, →

-        Exclusión, V

IDENTIDAD O CONJUNCIÓN

La interpretación de identidad o conjunción, en su formulación da malas connotaciones ambos términos. La fe (sentido religiosos) es como una ceguera no física, “intelectual”, agnosis… asociada a tener prejuicios, no aceptar cambios, confiar sin evidencias, justificaciones en alguna cosa o suceso… Algunas aportaciones señalaron ejemplos de la historia de la ciencia y la religión o ejemplos cotidianos. Como comenta un señor: la fe + ceguera es fanatismo.

Humbert Ruiz admite aceptar la interpretación de la identidad o conjunción pero con matices, si bien los ejemplos existen (históricos y cotidianos) la frase así formulada parte de premisas (prejuicios) no del todo correctas o cuestionables.

  • Parte de una idea “invalidantes” de la ceguera, estar ciego (discapacidad) no es estar condenado a no poder hacer o saber nada…
    • CONTRA ejemplo historia y evolución de las personas invidentes
  • Parte la supremacía gnoseológica del sentido de la vista (Platón) para la vida (humana) o conocimiento…
    • CONTRA ejemplo, conocimiento de lo que no emite luz
  • Parte de la idea que la fe puede ser erradicada o superada con el conocimiento o ciencia… (no incertidumbre, infalibilidad…)
    • CONTRA ejemplo estadística, no verdad, solo aproximativa

6.36311 Que el sol amanezca mañana es una hipótesis: y esto significa que no sabemos si amanecerá

O CONTRADICCIÓN CONDICIONAL (elección entre la fe o la ceguera) elegir fe implica conocimiento. La formulación solo connota despectivamente a ceguera.

Algunas intervenciones destacaron en diferentes sentidos la necesidad de una “fe” como confianza, impulso, una esperanza… o la necesidad de focalizarla en diferentes ámbitos: primeramente en uno mismo, en los otros y en el más allá. “Algunos creen en dios para no creer en si mismos”

Sin llamarla fe algunas voces, atenuando el discurso religioso con “creencias” o “hipótesis”, dicen que la “fe o la esperanza son buenos desayunos pero malas cenas” en el sentido de que hay que ser activo respecto al conocimiento recordando la dicha “la fe sin obras está vacía”. Una de las intervenciones clarifica la cuestión con el ejemplo de un posicionamiento vital frente a una enfermedad grave: tener fe en uno mismo, en el tratamiento, cuidarse…

Una aportación interesante es la que señala que hay una fe con contenido, que te la el contexto histórico o social en el que se desarrolla uno personalmente, y una fe espiritual o formal, común a todas las culturas, que lleva a la trascendencia, la expectativa… a la búsqueda de conocimiento. Como alguno apunta, la propia ciencia necesita “fe” para avanzar. La fe se convierte así en una duda, en una crítica que debe ser constatada o falseada: Uno ve aquello que quiere ver (mirar): el ojo es necesario pero también el lenguaje… las ideas o lenguaje de la razón para ver donde no hay luz:

  • Ptolomeo: ve círculos en el universo… Almagesto s. II dC
  • Galileo: ve montañas en la Luna y manchas en el sol… Sidereus nuncius 1610
  • Experimentación
  • Ciencia sin luz, agujeros negros… subpartículas

En este punto del debate cuando la fe tiene un estatus de conocimiento cuestionable pero necesario surge la controversia sobre el tiempo. Uno de los presentes aseguraba la imposibilidad de vivir en el pasado o en el futuro, sólo es posible vivir en presente, el instante. En el lado opuesto una señora que afirmaba la angustia de vivir el día a día, el presente… “vivir el momento ahoga”. Otra advierte sobre la necesidad de cerrar bien las puertas del pasado ya que el pasado “persigue e incluso castiga”… Otra señora testificaba solemne: el tiempo no existe.

El filosofo dice a los asistentes que el debate es un fiel reflejo de la paradoja sobre el tiempo de Aristóteles o San Agustín, de hace unos 2.500 años de antigüedad y que aún hoy discutimos. El tiempo surge como uno de los conceptos sobre el que aún tenemos poco que decir

O EXCLUSIÓN la connotación peyorativa desaparece en ambos términos

Los sentidos planteados en una interpretación en términos de exclusión NO tiene connotaciones negativas para cada uno de ellos: fe o ceguera

Un par de aportaciones fueron las que más claramente reflejaron esta perspectiva. La fe como tranquilidad “aceptar los que se tiene, lo que se sabe… y vivir tranquila” o la que apunto que “la fe representa la probabilidad y la ceguera el auto-engaño, pero ambas son necesarias para vivir”.

Comenta Humbert Ruiz que parecen surgir así la (fe) esperanza o (ceguera) escepticismo, como dos posicionamientos frente a la vida que comparten la aceptación de la misma pero sus planteamientos difieren y se oponen solo opuestos en sus degeneraciones.

  • La fe o esperanza es la confianza en el conocimiento sobre (sin necesidad de justificación aceptable a ojos del resto) alguien, algo o evento… perspectiva sin fundamento… degenera en iluminados
  • Ceguera o Escepticismo la confianza en la provisionalidad, conciencia que se sabe limitada, principio de incertidumbre, en la variabilidad de la verdad, discursos del no saber o del vacío… fundamento sin perspectiva… degenera en oscurecidos

PARA TERMINAR, UN LIBRO

Antes de buscar el tema del próximo café-filosófico, el filósofo quiere recordar a los presentes un libro, Ensayo sobre la ceguera, J. Saramago y los posicionamientos vitales que en esta novela de personajes sin nombre se desarrollan. Con la “ceguera blanca” o mal blanco Saramago trasciende de la enfermedad física individual para situarnos en la ceguera del instinto de supervivencia y el la ceguera de la patología mental colectiva. Solo el papel de la mujer del médico, la que ve en un mundo de ciego y le recuerda al papel de aquel que sale de la caverna platónica (el mito de la caverna de Platón)

PRÓXIMO TEMA

El principio de incertidumbre, (Auto)observación, ¿Qué es el tiempo?, El orgullo, La posverdad y Cerrar bien las puertas del pasado… Entre estas diversas y sugerentes propuestas para debatir en el siguiente Café Filomanía 9 de marzo de 2017 fue escogida por mayoría: La Posverdad.

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¿Por qué cuesta tanto aceptar los cambios?

Se inicia el diálogo filosófico del mes de octubre en Barcelona con la presentación del filósofo moderador, la confesión de ignorancia del mismo respecto al desconocimiento de la respuesta a la pregunta propuesta para el diálogo filosófico y un recordatorio de las directrices que facilitan un buen diálogo.

Antes de empezar se pregunta a los asistentes, para no dar nada por hecho, si hay alguna persona presente a quien no le cuesten los cambios y nos llevamos la grata sorpresa que una de las participantes comparte con el grupo su modo de entender y afrontar los cambios. Magnífico comienzo lleno de optimismo y positividad.

A lo largo de la velada las intervenciones se suceden intercalando intentos de abrir el diálogo a un ámbito filosófico con intervenciones más de corte individual, centradas en las vivencias propias y que alejan el diálogo de su objetivo. Debe recordarse que un diálogo filosófico no consiste en la concatenación de vivencias personales aisladas sino que se trata de trascender los casos puntuales y reflexionar sobre los conceptos e ideas de manera más universal para así poder ser después aplicados a una infinidad de casos particulares.

Las principales preguntas dinamizadoras que tratamos son:

- ¿Cuestan igual los cambios impuestos que los auto impuestos?

- Si abrazamos la idea de que nada cambie nunca ¿nos gusta esa idea?

- ¿Cuál es el cambio más fácil?

- ¿Cuál es el cambio más difícil?

- ¿El cambio es positivo o negativo?

- ¿Por qué hay personas a las que les cuestan más que a otras los cambios?

- ¿Existen los cambios evitables?

- ¿Por qué no generamos nuestros propios cambios?

- ¿La capacidad de afrontar los cambios se aprende o es innata?

Recordamos cómo conciben el cambio dos filósofos relevantes que han reflexionado sobre el: Parménides que negaba la existencia del cambio argumentando que el cambio es imposible porque no es racional. Nosotros percibimos la ilusión del cambio pero en realidad todo sigue igual. Mientras que Heráclito consideraba que el cambio es lo único constante en el universo pero que no tiene porque ser vivido como un problema si aceptamos que la realidad es contradictoria, cambiante y variable.

A lo largo del evento el grupo aporta las siguientes reflexiones y propuestas de respuestas:

-   El cambio como manifestación del miedo a lo desconocido

-   La importancia de las ideas preconcebidas, de lo inculcado desde la juventud. En este sentido encontramos personas que tienen una noción del cambio como una oportunidad en sí mismo asociándolo al dicho: “el mal se anuncia con campanillas de plata y el bien se presenta siempre más turbio”

-   El cambio como perdida de la zona de confort

-   Aparece recurrentemente una idea como clave para lidiar con la situación de cambio: la aceptación.

Cerramos el diálogo filosófico recapitulando sobre todo lo acontecido y con la elección del siguiente tema.

Moderador: Jaume Sabater

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¿Nada pasa porque si?

Se inicia Café Filomanía de septiembre en Barcelona con la presentación de Humbert Ruiz Gil  – www.mimesis.cat – filósofo que ejercerá de facilitador de la sesión.

El Principio de Razón Suficiente (PRS)

Las primeras palabras del filósofo son para señalar que la cuestión planteada ¿Nada pasa porque si? esconde uno de los problemas filosóficos fundamentales. Es una pregunta que nos pone en relación con el conocimiento de las causas, con el conocimiento crítico, es el buscar preguntas a lo dado, a la realidad… Sería el momento ideal, dice el conductor, hacer una clase de epistemología, lógica, metafísica, ontología, teología… pero que, exigencias del guión, se limitará a exponer, a modo de marco introductorio y para dar elementos de reflexión y debate, algunos autores que han acuñado algunos conceptos que considera apropiados para la ocasión.

El primer autor que nombra es Leibniz. Argumenta que la pregunta o el tema del presente café filosófico puede traducirse en alguna de las formulaciones que Leibniz (y otros) han hecho del “principio de razón suficiente”. Así, según el autor “… jamás ocurre algo sin que haya una causa o al menos una razón determinante, es decir, algo que pueda servir para dar razón a priori de por qué algo existe y por qué existe de esta manera más bien que de otra manera”[1] Y en este sentido, para Leibniz, es claro que no todo pasa porque sí, sino que hay siempre una explicación o una causa que justifica o fundamenta algo dado.

Otra formulación que Leibniz da del principio de razón suficiente es la siguiente: “Nuestros razonamientos están fundados sobre dos grandes principios: el de contradicción… y el de la razón suficiente, en virtud del cual consideramos que ningún hecho podría hallarse ser verdadero o existente, ningún enunciado verdadero, sin que haya una razón suficiente por la que ello sea así y no de otra manera, si bien estas razones las más de las veces no nos puedan ser conocidas”[2]

El sistema de Leibniz surge en gran medida como una crítica al dualismo substancial y el mecanicismos cartesiano, las verdades de razón y de hecho, no están ni pueden estar en contradicción, pero lo que ocurre es que las “razones” (causas, justificaciones, demostraciones…) muchas veces nos quedan ocultas y las desconocemos. Cierto es que los filósofos de los siglos XVII y XVIII no fueron muy precisos sobre los diversos tipos de “explicaciones suficientes” y que se necesitaron un par de siglos más para establecer formulaciones más precisas y operativas para el principio de razón suficiente en términos de “criterios de verificación de un enunciado o hecho”.

Ya en el siglo XX destaca la interpretación que hace Heidegger del principio de razón suficiente. Considera este principio como una cuestión central de la metafísica pues atañe a la cuestión del fundamento último de la realidad o existencia. Su análisis nos retorna a las clásicas formulaciones del Ex nihilo nihil fit (de la nada nada surge) o Ex nihilo fit ens cratum (de la nada surgen los seres creados)  en tanto que destaca una parte negativa y otra positiva del principio de razón suficiente: nihil est sine ratione (nada existe sin una razón) y omne ens habet rationem (todo ser tiene razón)

Que no deja de estar en relación nos dice el filósofo moderador con la máxima hegeliana de “Todo lo que es real es racional y todo lo que es racional es real”. Pero para ir acabando esta introducción un poco más larga de lo habitual el conductor de la sesión cita a un último autor que, según su parecer, es sin duda alguna uno de los autores que más ha contribuido a esclarecer la cuestión del principio de razón suficiente. Además, añade, permite atenuar el aspecto puramente filosófico, el de explicación última a la que aspiran ciencias y religiones,   para abrir diversos frentes de debate: A. Schopenhauer. De forma muy esquemática nos dice el facilitador, en la obra Sobre la cuádruple raíz del principio de razón suficiente (1813) el autor nos habla de cuatro ámbitos, a su parecer irreductibles entre sí, en los que el principio se aplica: el mundo de la física, el de la lógica, el de la matemática y el de la moral. A grandes rasgos, los tres primeros se refieren más a aspectos de los que consideramos ciencia, donde hay cierto grado de consenso sobre las explicaciones y demostraciones. En lo referente a lo moral, donde entra en juego la existencia y conducta del ser humano concreto, hablar de explicaciones o razones resulta de lo más resbaladizo.

Las primeras reflexiones de los participantes vienen a constatar que ciertamente hay o se busca una explicación a la existencia. Parece algo natural en el hombre, incluso en los niños la pregunta insistente e infinita del por qué de las cosas. Una participante interpreta esta explicación en términos de destino trazado, en este caso por una deidad, que se debe saber seguir. Otros se distancian diciendo que el destino no existe, que no está escrito. Aunque hay discrepancias entre los que hablan del azar, el caos y una existencia insignificante y los que admiten la construcción de un cierto destino o finalidad que da sentido a la vida de cada uno. Algunas voces nos recordaron al budismo zen y al eterno retorno.

Otro debate interesante fue el que se generó sobre la dificultad que existe entre determinar la ambivalencia causa-efecto: ¿cuando una causa se convierte en efecto de otra causa o un efecto deviene causa de otro efecto?

Muchos conceptos surgieron en un café filosófico multitudinario, Causalidad (física), Casualidad, Determinismo, Libertad y hasta un cisne negro. Pero lo realmente conmovedor fueros diversos testimonios que mostraron como ciertos hechos de la vida les han generado la pregunta del por qué aquello ocurrió. ¿Fue un mero azar? O era algo que estaba escrito y preparado de antemano… ¿Con qué fin?… Resuenen las palabras de las personas que iniciaron el largo camino por las causas y el sentido buscado de la vida.

Para terminar el café filosófico se realiza la captación de posibles temas para el próximo café. Entre ellos destacan ¿Somos insignificantes?, ¿Dónde empieza lo sobrenatural? o ¿Cómo podemos gobernar nuestras vidas? Finalmente, por amplia mayoría se escogió como tema para el próximo café de octubre: ¿Por qué cuesta tanto aceptar los cambios?

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[1] Teodicea, I, 44.

[2] Monadología, §31-32

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El Alma

Comenzamos un nuevo diálogo filosófico en Barcelona con dos noticias: una mala y una buena.

La mala es que el filósofo admite no saber qué es el alma, desconoce cuánto pesa, cuánto mide, de qué color es y cualquier otra característica. Ni siquiera sabe de su existencia con seguridad.

Afortunadamente tenemos una buena noticia: el filósofo moderador sí sabe en qué consiste un diálogo filosófico y propone tres reglas para poder iniciarlo, mantenerlo y disfrutarlo:

1.- Evitar monólogos, soliloquios e intervenciones para auto-lucimiento con sobreexposición de conocimientos.

2.- Evitar glosario de anécdotas y/o experiencias personales. Se trata de aportar argumentos. Un ejemplo a modo de ilustración puede ser positivo, pero enumeración de casos aislados conduce a diálogo de sordos.

3.- Intentar formular una pregunta al resto de participantes al final de cada intervención e intentar aportar respuestas a las preguntas que vayan surgiendo.

¿Y cual es el objetivo del diálogo filosófico?

El objetivo es reflexionar, que se nos muevan cosas, que reconsideremos lo que dábamos por sentado, por sabido, dando lugar así a la posibilidad de reconsiderar, revisar lo preestablecido y ampliar conocimiento gracias a la participación y colaboración de todos los asistentes.

Breve presentación de lo que algunos filósofos han considerado sobre el alma: Platón como la dimensión más importante del ser humano, encarcelada en el cuerpo y por lo tanto con una visión dual. Aristóteles como la esencia. Aquello que define al ser y por lo tanto con una perspectiva más unitaria.

Se inicia el diálogo con una primera definición del alma: un suspiro…y tras el suspiro llegan algunas aproximaciones más a lo que sería una definición de alma: autenticidad, energía, lo más profundo del ser. También surgen la contraposición ego versus alma, e incluso la negación de la misma considerándola un invención del ser humano. Una variedad rica muy apropiada en el contexto de un diálogo filosófico.

Y por fin aparecen las preguntas, las reflexiones:

-       ¿De dónde viene el alma? ¿Cuál es su origen?

-       ¿Existe el alma?

-       ¿Alma y espíritu son la misma cosa?

-       ¿Los sentidos son una expresión y una herramienta del alma?

-       ¿Nos acordamos del alma sobretodo en los momentos difíciles?

-       ¿El alma se puede degenerar al igual que el cuerpo?

-       ¿Tienen alguna relación el alma, el corazón y la vida?

Las aportaciones son fluidas pero parece que todas van en un sentido afín. Momento en que el filósofo moderador intenta dar un giro y llevar a los asistentes a considerar lo que la mayoría no había considerado:

¿Qué pasa si mañana en el telediario prime time la comunidad científica comunica que se ha demostrado más allá de toda duda razonable con evidencia científica que el alma no existe?

La respuesta unánime es murmullo inquieto y algo incómodo. Pronto aparecen las primeras respuestas: “eso es imposible”, “no nos lo creeríamos”, “que digan lo que quieran”, “yo seguiré creyendo en ella porque a mi me funciona la idea de su existencia”, etc, etc.

Se pone de manifiesto el apego del ser humano a sus creencias y su resistencia a abandonarlas. Incluso en el supuesto de que la ciencia las contradiga. Naturaleza humana en estado puro.

Se acerca la conclusión del tiempo para el diálogo filosófico. Recapitulamos. Tal vez no hayamos podido demostrar nada pero parece que gracias a la puesta en común algunas consideraciones cercanas a la unanimidad han aparecido:

-       No sabemos con certeza de la existencia del alma pero sí sabemos que su concepto está arraigado en nosotros. El concepto de alma como algo que nos es útil para vivir y sobrevivir existe (ya sea con existencia independiente o creado por necesidad humana).

-       La definición que más acuerdos tendría sería la de energía.

Felicitaciones a todos y particularmente a todos aquellos que aportaron preguntas y a aquellos que trataron de responderlas y reflexionar sobre ellas.

El diálogo filosófico concluye. Esperemos que las reflexiones continúen.

Próximo tema: ¿Nada pasa porque sí?

Filósofo coordinador:  Jaume Sabater

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La soledad

Se inicia puntualmente el café filosófico de junio en Barcelona con unas palabras de bienvenida por parte del filósofo conductor Humbert Ruiz de www.mimesis.cat

Antes de iniciar una breve introducción al tema de la soledad el conductor pide a los asistentes que escriban en un papel una palabra, una frase simple… que completen la siguiente afirmación “la soledad es…” Tras la recogida de los escritos y tras una rápida lectura de algunos de ellos el conductor constata una doble naturaleza en la soledad:

Tristeza, enemigo del ser humano, abandono, estar vacio, absència de calor humà, desespero, aislamiento, angustia, indiferencia…

Relax, conocimiento de uno mismo, creativa, inspiración, espiritual, compañía, libertad, tu mismo, dialogo consigo mismo, reflexión…

“Un mal indispensable” apunta uno de los escritos… Parece, dice el conductor, como si la soledad fuera la propia Pandora, a la que Zeus llama el bello mal. De naturaleza contradictoria, la sociable soledad nos aparece como compleja, ambigua, escurridiza y muchas veces envuelta en paradojas: me siento solo en medio de mucha gente o ni en un desierto me siento solo.

A la vista de los escritos de los asistentes, comenta Humbert Ruiz, la soledad es castigo y tortura para unos o estado anhelado por otros. Y en todo caso, un tema profundamente humano ante el cual la definición de diccionario RAE resulta pobre y del todo insuficiente.

Que mejor que un café filosófico para dimensionar la soledad humana y afrontar el tema desde el diálogo y la reflexión filosófica, abriendo puertas a otras disciplinas como la psicología, antropología, sociología, geriatría, neurología…  y también desde la poesía, la literatura, la pintura, el cine o el arte en general.

Antes de dar paso a las intervenciones de los asistentes el conductor se permite esbozar una clasificación de los filósofos según la relación que mantenían con la soledad.

Dado que el café filosófico contó con la asistencia de más de 70 personas y fueron muchísimas las aportaciones y reflexiones realizadas no se puede sino pedir disculpas a todos los asistentes por el presente escrito. Las palabras que continúan y a pesar de la gratitud debida no son más que un pálido reflejo de una compañía inmensa en una tarde de conversación amable e infinita.

La primera ronda de intervenciones se centra en aportar situaciones de soledad en sentido positivo y negativo. Surgen ejemplos de ambas sentidos de soledad en la línea de los escritos: + Escritor aislado, creativos, ascetas… – aislamiento como técnica primordial de tortura, separación de grupo, castigo escolar…

Un primer debate surge sobre la pregunta: ¿Hay dos o tres o más tipos de soledad? Algunas reflexiones ponen de manifiesto la distinción entre una soledad física y otra más de sentimiento o subjetiva. La física es caracterizada como estado físico, de entorno o corporal. Algunos participantes defendían “los momentos de soledad” relacionándolos con la intimidad, tiempo de reflexión, silencio, naturaleza, música o lectura. Respecto a la soledad subjetiva los participantes la caracterizan como un sentimiento o estado de ánimo. En muchas ocasiones tiene una connotación negativa o no deseable ya que se asocia a situaciones sociales de exclusión o incomprensión como la orientación sexual, cultura, edad, sexo. También hubo quien señaló la necesaria y compleja relación que surge entre ambas.

Unas palabras del conductor sobre una posible soledad existencial, ontológica que dicen algunos metafísicos e incurable para otros. ¿El ser esta solo o es quizás la nada?, ¿ser en la nada… o vértigo existencial?…

Varios debates más se cruzan sobre lo que podríamos llamar Soledades Particulares o situacionales. Especialmente emotivos los testimonios de las personas que hablaron de su experiencia de soledad en la edad adulta. O los que recordaron la adolescencia como una época de incomprensión y solitud. Otros mencionaron algunos trabajos o actividades asociadas a una práctica en soledad como el pastoreo, el farero, el escritor o los ascetas. Seguramente quedaron otras muchas por debatir y comentar como la soledad de los solteros o la soledad del líder.

También se hicieron presentes algunas reflexiones en torno a la sociedad actual hiperconectada donde parece imposible desconectar o encontrar lugares y momentos de soledad. Sin apenas tiempo ya algunas voces manifestaron las bondades de las tecnologías para mitigar la soledad mientras que otras alertaban de los peligros de una sociedad solo acompañada por entes digitales. El mundo de mónadas soñado por Leibniz.

Perlas de los asistentes

La soledad de dos en compañía.

La soledad es la imposibilidad de comunicar experiencias vitales.

Cuando la soledad acompaña y el silencio habla.

Si quieres viajar a las estrellas no busques compañía.

Si quieres llegar rápido viaja solo. Si quieres llegar lejos viaja en compañía.

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