El orgullo

El pasado jueves 14 de septiembre el tema del café filosófico en Barcelona fue “El orgullo”.

Fue un diálogo filosófico donde las participaciones fueron de menos a más y donde tuvo lugar una de las mejores cosas que puede ocurrir en un diálogo filosófico; fue posible observar como algunas personas consideraron por primera vez posibilidades que no se habían planteado antes.

Esas expresiones faciales de descubrimiento reflexivo son uno de los principales motivos por los que la filosofía práctica tiene sentido. Hermoso.

¿Y qué ocurrió durante el café filosófico?

Pues que poco a poco nos fuimos adentrando en el concepto del orgullo y nos detuvimos a reflexionar sobre si el orgullo es bueno o es malo, sobre qué lo
diferencia de la prepotencia y la soberbia. Sobre qué errores nos puede llevar a cometer el orgullo cuando existe en exceso. Y qué ocurre cuando no está presente en medida suficiente.

Hablamos sobre cómo podemos identificar el punto medio en el orgullo, ese punto medio que no nos lleve a alejar a personas de nosotros pero que tampoco aliente a otras a aprovecharse de nuestra persona.

Fue un diálogo vivo y reflexivo dónde tuvieron lugar algunas experiencias personales de las que los presentes se sentían orgullosos que facilitaron que pudiéramos profundizar aún más en la raíz del orgullo, sus condiciones, beneficios y contrapartidas.

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Inteligencia emocional

¿Una cuestión de colores y temperaturas?

Humbert Ruiz señala a los presentes que no hará un marco introductorio a la tertulia ya que, en gran medida, todos los asistentes tienen una idea precisa de los que es la inteligencia, las emociones y de cómo necesariamente se relacionan. Pese a ello advierte de la dificultad y complejidad del tema, así mismo pide evitar en caer en tópicos o planteamientos dualistas.

A primera vista la “inteligencia emocional” aparenta ser un oxímoron, un concepto antitético, una contradicción en los términos como lo son las expresiones  “madera de hierro”, “caos organizado”… ¿Es cierta esa apariencia? o ¿hasta qué punto?

Para iniciar propiamente el café filosófico el moderador propuso a los participantes responder de forma rápida y escueta a un par de cuestiones iniciales:

  1. Asociar un color a las emociones (en general)
  2. Asociar una temperatura a la inteligencia (en general)

Salvo algunas excepciones, el ámbito de las emociones se asoció con el color rojo (y también con el  violeta, el amarillo…), así mismo, el calor y una temperatura alta fueron algunas de las palabras atribuidas a las emociones. Para el ámbito de la inteligencia los colores más representativos fueron el azul, el gris y el blanco, aunque también estuvieron presentes el amarillo y el rosa. La temperatura baja, en casos tendiente al cero absoluto.

Estas respuestas, esperables según el filósofo, no son más que la constatación de una estructura de definición mental (psíquica) ya presente en Platón, explotada por Descartes y sobre la que se basa el concepto de inteligencia emocional que Goleman acuña y propone: la existencia de dos ámbitos antagónico uno racional y otro racional (incluso fisiológicamente localizados) que requieren de una relación organizada para el sujeto, tradicionalmente entendida como el control o represión de las emociones o pasiones por parte de la inteligencia o razón.

Núcleos de debate

Tras las preguntas iniciales y las primeras intervenciones de los participantes se fueron configurando diversos núcleos de debates que, de diversas formas e intensidades, atravesaron toda la tertulia.

Algunas de las intervenciones se decantaron por los intentos de definición. Sobre las emociones algunos las ligaban a reacciones fisiológicas programadas en nuestro ADN (heredadas de conductas ancestrales), otras voces señalaban que era posible fomentar las buenas y controlar las malas. Sobre la inteligencia, para algunos la capacidad de resolver problemas en diversos ámbitos, para otros la adaptación al medio. Otras reflexiones apostaron por la conexión de la IE con otros conceptos: voluntad, equilibrio, humanidad, empatía o valores.

Otro tema que suscito mucha reflexión fue la existencia de múltiples inteligencias. Para los presentes era obvio la existencia de diversidad de emociones, algunas amigables o buenas (alegría p.e.) y otras dañinas o malas (ira p.e.) pero en el caso de la inteligencia no parecía haber una idea común entre los participantes: ¿existe una inteligencia con diversidad de aplicaciones o son diversas las inteligencias?  Un señor precisó la existencia de tres inteligencias (racional, emocional y fisiológica). Otro apuntó la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner (expuesta en “Frames of Mind” 1983). El propio filósofo moderador comentó la posibilidad de no sustantivar la inteligencia y solo adjetivarla o mostrarla en cómo miramos, cómo tocamos, cómo amamos…

Muy relacionado con el tema anterior fue la cuestión de si la inteligencia o las inteligencias, al igual que las emociones, las hay de buenas y malas o por el contrario, la inteligencia siempre lleva asociadas buenas connotaciones. En este punto el moderador y los asistentes constataron con diversos ejemplos del siglo XX  la frialdad y brutalidad de una inteligencia descarnada y fría. En este sentido unas de las aportaciones acotó: al igual que algunas emociones necesitan el contrapunto de lo racional parece que la inteligencia necesita el contrapeso de las emociones.

Otras aportaciones explicaron la diversidad de ámbitos en la que la IE tiene aplicación. Algunos parecen más propicios como la familia, la escuela o los amigos donde las relaciones humanas de desarrollan de forma no mediada por lo económico (o al menos no es los prioritario). En el ámbito empresarial así como en la política, según los asistentes, la aplicación de la IE es deseable aunque es difícil o de forma casi anecdótica ya que lo “racional”, lo “inteligente” viene mesurado por los económico (prioritariamente)

Con menos presencia pero significativas fueron algunas de las aportaciones que mostraron la conexión de la inteligencia emocional con la filosofía. El moderador Humbert Ruiz comenta que Daniel Goleman, populariza el concepto de IE en su libro Inteligencia emocional, publicada en 1995. La cita que da inicio al mismo es una frase de Aristóteles:

“Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo”

En ese mismo libro, hay todo un capítulo dedicado a la actualización de la máxima délfica “Conocete a ti mismo”, El filósofo recuerda las menciones hechas en el inicio a Platón (Mito del Auriga, Fedro - 246a-254e) o al planteamiento de Descartes. Añade algunas notas sobre la teorización nietzscheana sobre Apolo i Dioniso y unos apuntes sobre problemas de teoría del conocimiento.

Ya casi al final de la tertulia aparecieron un par de interesantes conexiones entre IE  y la tecnología. Por un lado se planteo la relación entre IE y IA. ¿Cómo es o será la relación entre Inteligencias emocionales y inteligencias artificiales?, ¿se asimilaran o competirán? Por otro lado surgió el debate de los emoticonos. ¿Son realmente un lenguaje para expresar emociones o es un lenguaje que empobrece nuestras emociones? Hasta el momento el lenguaje escrito dificultaba su expresión o solo parecía posible hacerlo en los juegos del lenguaje poético o literario.

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La humildad

El jueves 8 de junio tuvo lugar Café Filomanía en Barcelona cuyo tema fue “La Humildad”.

El término humildad deriva del latín y tiene varias acepciones. Establecimos como punto de partida respecto a su significado el conocimiento de las propias debilidades y limitaciones; así como restar importancia a los logros y virtudes reconociendo defectos y errores.

Con el fin de situarlo en el marco filosófico citamos brevemente la concepción dispar que de la humildad tenían Immanuel Kant que afirmaba que la humildad es la virtud central de la vida al brindar una perspectiva apropiada de la moral y Friedrich Nietzsche que, en contraste, consideraba la humildad una falsa virtud que esconde las decepciones de una persona. Para Nietzsche la humildad iba en contra del impulso vital.

Se pidió a los participantes que a medida que intervenían aportaran alguna cualidad que suelen tener las personas humildes e iniciamos el café filosófico partiendo de algunas preguntas a los asistentes:

¿La humildad es un valor?
¿Cultivamos la humildad como sociedad?
¿Podemos alcanzar la excelencia de nuestras cualidades desde la humildad?
¿Qué lugar tienen reservado los humildes en nuestra sociedad?
¿Debemos ser humildes hasta las últimas consecuencias?
¿Qué es la falsa humildad?

A lo largo del diálogo aparecieron interesantes reflexiones y aparentes contradicciones como el hecho de que una persona humilde en el momento que autoproclama su humildad deja de serlo.

En general se consideró la humildad como algo positivo aunque como sociedad resulte que nuestras portadas mediáticas y conversaciones no sean protagonizadas por personas humildes. Algunos fueron más allá y argumentaron que la humildad no existe, que es una invención humana. Cabe destacar aquí que la humildad no es algo que se encuentre en estado natural en los hombres, carece de sentido; sino que aparece exclusivamente en contexto social.

Profundizando en la existencia real de la humildad se aportó la reflexión de que quizás lo que realmente subyace en la humildad es la empatía, la capacidad de ponerse en la posición de otro ser y en consecuencia ser considerado para con sus sentimientos y emociones, la cual cosa hace a los
humildes no celebrar con ostentación los logros para no herir la sensibilidad de aquellos que quedaron en el camino.

Las cualidades generalizadas que se aportaron sobre las personas humildes fueron que eran personas que no hablaban de ellas mismas, que no envidiaban, pobres (nótese en el uso habitual del lenguaje como pobre es considerado sinónimo de humilde), que no se jactaban, que no juzgaban y que eran sencillas.

Partiendo de esa breve lista de características el filósofo moderador hizo una breve explicación, siquiera un apunte, sobre la hipótesis que Nietzsche ofrece sobre el origen de la moral cristiana en su libro “La genealogía de la moral”.

En esta obra Nietzsche argumenta mediante el análisis del contexto histórico y la psique humana que el cristianismo no nace del amor al prójimo sino que su génesis se encuentra en el profundo rencor y odio que los débiles tenían respecto a los poderosos.

En definitiva resultó ser un café filosófico vivo, con intercambio de interesantes reflexiones y con pertinentes matizaciones respecto al significado y relación entre conceptos como humildad, baja autoestima, soberbia, ambición, etc.

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La posverdad

Comienza la sesión de marzo de Filomanía Barcelona y antes de proceder a las intervenciones, el moderador propone a los asistentes que le permitan señalar algunos previos ya que la verdad, a secas, es uno de los grandes temas (científico, religiosos y por supuesto filosófico) y que se hace aún más complejo al añadirle el prefijo “pos-”. Evitando de entrada el acercamiento conceptual filosófico y la referencia a cuestiones epistemológicas que supone saldrán en el transcurso del debate, el filósofo expone algunos datos como breve marco introductorio a la “posverdad”, neologismo que fue escogido en el anterior Café Filosófico (como tema del presente) por curiosidad o desconocimiento de su significado o realidad a la que se refiere.

1. La notícia: la palabra del año 2016 es…

Sin querer entrar en la cultura de los rankings ya que son tan odiosos como sugerentes el filósofo explica a los asistentes que en el mundo anglosajón y según Oxford Diccionario, la palabra del año (2016) fue post-truth o posverdad

El 16 de de noviembre de 2016, Oxford, Reino Unido, Oxford Diccionarios anuncia posverdad como su palabra del año 2016. La Palabra del Año de Oxford Diccionarios es una palabra o expresión elegida para reflejar el paso de los años en el lenguaje. Cada año, el equipo de Oxford Diccionarios revisa candidatas para la palabra del año y luego discute sus méritos para la elección de una que capture el ethos, estado de ánimo, o preocupaciones de ese año en particular. Entre otras palabras relevantes del 2016 como adulting, brexiteer, alt-right, chatbot, glass cliff, coulrophobia, etc. La investigación del lenguaje realizada por los editores de Oxford Diccionarios reveló que el uso de la palabra post-truth, posverdad había aumentado en aproximadamente un 2.000% sobre su uso en el año 2015. Según su definición:

Posverdad (adjetivo): Relacionados con o denota circunstancias en las que los hechos objetivos son menos influyente en la formación de la opinión pública que la apelación a la emoción y la creencia personal.

2. Posverdad en la wikipedia

Otro dato que apunta el filosofo sobre la posverdad es que solo existen 22 lenguas en las que tiene entrada wikipedia más de la mitad son europeas. Un ejemplo de entradas más extensas son las de lengua inglesa y japonesa. La entrada en español es media y la catalana testimonial comenta el filósofo. En muchas se substantiviza el adjetivo y se aplica a políticas de facto, como se señala en hebreo.

3. Reflexiones y debate

Pese a que las primeras intervenciones se centraron en señalar que la posverdad es sinónimo de mentira o cortina de humo. Que es una nueva palabra para señalar viejos problemas o incluso para enmascararlos de nuevo. En las sucesivas rondas de intervención el debate se abrió en diversos frentes que transcurrieron en paralelo o captaron momentos de relevancia.

En las reflexiones más filosóficas sobre lo que es verdad o es mentira, alguien apunta ¿cuándo una mentira repetida se convierte en verdad? Otro cuestiona los propios conceptos de verdad y mentira: No existen. La misma mesa que había situada en la sala es cuestionada: ¿Existe esta mesa?

Otro aspecto destacado fueron las referencias a la crueldad que puede general la verdad. Todos recordaron al Dr. House, sincero pero sin tacto alguno. ¿Soportamos la verdad y solo necesitamos un poco de tiempo? O ¿preferimos mentiras piadosas (posverdades) para no tener que soportarla?.

Otro ámbito central fueron las reflexiones sobre política actual y naturaleza de los populismos. Ámbito natural inicial de la posverdad. Hubo un gran consenso sobre los imposibles o promesas de los discursos de la política actual y su poca conexión con la realidad del ciudadano, así como en la manipulación que ejercen las corporaciones del la comunicación y medios. Una señora comento como le había sorprendido, ya hacía años, ver en un programa de TV3 como el presentador Àngel Casas pedía al Sr. Miquel Roca i Junyent que, como los antiguos sofista, defendiera la viabilidad e inviabilidad de hacer un rio entre Madrid y Barcelona.

Otros aportaron comentarios y algunas referencias literarias sobre la posverdad en la novela negra: intrigas, indicios, una verdad escondida… y siempre un crimen. O cinematográficas como el corto RoGoPaG, sobre el lavado de cerebros.

Se hace materialmente imposible recoger la vivacidad y matices que se desplegaron en las dos horas que duró en Café Filosófico. Seguramente, la gran frase de la tarde la dijo un señor mayor, solemnemente sentencio más allá de la verdad o la mentira: lo que importa es lo que emociona.

Por Humbert Ruiz

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Fe o Ceguera

Damos la bienvenida a los asistentes del café filosófico de febrero en Barcelona. Antes de hacer una breve introducción y explorar algunas vías de debate sobre el tema o título de la sesión el filósofo moderador Humbert Ruiz Gil de www.mimesis.cat propone una encuesta rápida entre los asistentes sobre: Pregunta (1) ¿Cuál es la palabra más importante del titulo… fe, ceguera o la o? En un recuento rápido de las votaciones:

Fe 19
Ceguera 13
O 5

TRES SENTIDOS DEL TÍTULO

Antes de iniciar una segunda ronda de intervenciones para explorar algunas definiciones de las palabras del título el filósofo señala por qué a escogido la letra “o” del título como la más importante o significativa: según su sentido o uso nos determinará el sentido y relación de los dos términos restante, fe y ceguera. Estudio lógico del enunciado: tres interpretaciones posibles:

-        Identidad conjunción, =

-        Contradicción Condicionalidad, →

-        Exclusión, V

IDENTIDAD O CONJUNCIÓN

La interpretación de identidad o conjunción, en su formulación da malas connotaciones ambos términos. La fe (sentido religiosos) es como una ceguera no física, “intelectual”, agnosis… asociada a tener prejuicios, no aceptar cambios, confiar sin evidencias, justificaciones en alguna cosa o suceso… Algunas aportaciones señalaron ejemplos de la historia de la ciencia y la religión o ejemplos cotidianos. Como comenta un señor: la fe + ceguera es fanatismo.

Humbert Ruiz admite aceptar la interpretación de la identidad o conjunción pero con matices, si bien los ejemplos existen (históricos y cotidianos) la frase así formulada parte de premisas (prejuicios) no del todo correctas o cuestionables.

  • Parte de una idea “invalidantes” de la ceguera, estar ciego (discapacidad) no es estar condenado a no poder hacer o saber nada…
    • CONTRA ejemplo historia y evolución de las personas invidentes
  • Parte la supremacía gnoseológica del sentido de la vista (Platón) para la vida (humana) o conocimiento…
    • CONTRA ejemplo, conocimiento de lo que no emite luz
  • Parte de la idea que la fe puede ser erradicada o superada con el conocimiento o ciencia… (no incertidumbre, infalibilidad…)
    • CONTRA ejemplo estadística, no verdad, solo aproximativa

6.36311 Que el sol amanezca mañana es una hipótesis: y esto significa que no sabemos si amanecerá

O CONTRADICCIÓN CONDICIONAL (elección entre la fe o la ceguera) elegir fe implica conocimiento. La formulación solo connota despectivamente a ceguera.

Algunas intervenciones destacaron en diferentes sentidos la necesidad de una “fe” como confianza, impulso, una esperanza… o la necesidad de focalizarla en diferentes ámbitos: primeramente en uno mismo, en los otros y en el más allá. “Algunos creen en dios para no creer en si mismos”

Sin llamarla fe algunas voces, atenuando el discurso religioso con “creencias” o “hipótesis”, dicen que la “fe o la esperanza son buenos desayunos pero malas cenas” en el sentido de que hay que ser activo respecto al conocimiento recordando la dicha “la fe sin obras está vacía”. Una de las intervenciones clarifica la cuestión con el ejemplo de un posicionamiento vital frente a una enfermedad grave: tener fe en uno mismo, en el tratamiento, cuidarse…

Una aportación interesante es la que señala que hay una fe con contenido, que te la el contexto histórico o social en el que se desarrolla uno personalmente, y una fe espiritual o formal, común a todas las culturas, que lleva a la trascendencia, la expectativa… a la búsqueda de conocimiento. Como alguno apunta, la propia ciencia necesita “fe” para avanzar. La fe se convierte así en una duda, en una crítica que debe ser constatada o falseada: Uno ve aquello que quiere ver (mirar): el ojo es necesario pero también el lenguaje… las ideas o lenguaje de la razón para ver donde no hay luz:

  • Ptolomeo: ve círculos en el universo… Almagesto s. II dC
  • Galileo: ve montañas en la Luna y manchas en el sol… Sidereus nuncius 1610
  • Experimentación
  • Ciencia sin luz, agujeros negros… subpartículas

En este punto del debate cuando la fe tiene un estatus de conocimiento cuestionable pero necesario surge la controversia sobre el tiempo. Uno de los presentes aseguraba la imposibilidad de vivir en el pasado o en el futuro, sólo es posible vivir en presente, el instante. En el lado opuesto una señora que afirmaba la angustia de vivir el día a día, el presente… “vivir el momento ahoga”. Otra advierte sobre la necesidad de cerrar bien las puertas del pasado ya que el pasado “persigue e incluso castiga”… Otra señora testificaba solemne: el tiempo no existe.

El filosofo dice a los asistentes que el debate es un fiel reflejo de la paradoja sobre el tiempo de Aristóteles o San Agustín, de hace unos 2.500 años de antigüedad y que aún hoy discutimos. El tiempo surge como uno de los conceptos sobre el que aún tenemos poco que decir

O EXCLUSIÓN la connotación peyorativa desaparece en ambos términos

Los sentidos planteados en una interpretación en términos de exclusión NO tiene connotaciones negativas para cada uno de ellos: fe o ceguera

Un par de aportaciones fueron las que más claramente reflejaron esta perspectiva. La fe como tranquilidad “aceptar los que se tiene, lo que se sabe… y vivir tranquila” o la que apunto que “la fe representa la probabilidad y la ceguera el auto-engaño, pero ambas son necesarias para vivir”.

Comenta Humbert Ruiz que parecen surgir así la (fe) esperanza o (ceguera) escepticismo, como dos posicionamientos frente a la vida que comparten la aceptación de la misma pero sus planteamientos difieren y se oponen solo opuestos en sus degeneraciones.

  • La fe o esperanza es la confianza en el conocimiento sobre (sin necesidad de justificación aceptable a ojos del resto) alguien, algo o evento… perspectiva sin fundamento… degenera en iluminados
  • Ceguera o Escepticismo la confianza en la provisionalidad, conciencia que se sabe limitada, principio de incertidumbre, en la variabilidad de la verdad, discursos del no saber o del vacío… fundamento sin perspectiva… degenera en oscurecidos

PARA TERMINAR, UN LIBRO

Antes de buscar el tema del próximo café-filosófico, el filósofo quiere recordar a los presentes un libro, Ensayo sobre la ceguera, J. Saramago y los posicionamientos vitales que en esta novela de personajes sin nombre se desarrollan. Con la “ceguera blanca” o mal blanco Saramago trasciende de la enfermedad física individual para situarnos en la ceguera del instinto de supervivencia y el la ceguera de la patología mental colectiva. Solo el papel de la mujer del médico, la que ve en un mundo de ciego y le recuerda al papel de aquel que sale de la caverna platónica (el mito de la caverna de Platón)

PRÓXIMO TEMA

El principio de incertidumbre, (Auto)observación, ¿Qué es el tiempo?, El orgullo, La posverdad y Cerrar bien las puertas del pasado… Entre estas diversas y sugerentes propuestas para debatir en el siguiente Café Filomanía 9 de marzo de 2017 fue escogida por mayoría: La Posverdad.

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¿Por qué cuesta tanto aceptar los cambios?

Se inicia el diálogo filosófico del mes de octubre en Barcelona con la presentación del filósofo moderador, la confesión de ignorancia del mismo respecto al desconocimiento de la respuesta a la pregunta propuesta para el diálogo filosófico y un recordatorio de las directrices que facilitan un buen diálogo.

Antes de empezar se pregunta a los asistentes, para no dar nada por hecho, si hay alguna persona presente a quien no le cuesten los cambios y nos llevamos la grata sorpresa que una de las participantes comparte con el grupo su modo de entender y afrontar los cambios. Magnífico comienzo lleno de optimismo y positividad.

A lo largo de la velada las intervenciones se suceden intercalando intentos de abrir el diálogo a un ámbito filosófico con intervenciones más de corte individual, centradas en las vivencias propias y que alejan el diálogo de su objetivo. Debe recordarse que un diálogo filosófico no consiste en la concatenación de vivencias personales aisladas sino que se trata de trascender los casos puntuales y reflexionar sobre los conceptos e ideas de manera más universal para así poder ser después aplicados a una infinidad de casos particulares.

Las principales preguntas dinamizadoras que tratamos son:

- ¿Cuestan igual los cambios impuestos que los auto impuestos?

- Si abrazamos la idea de que nada cambie nunca ¿nos gusta esa idea?

- ¿Cuál es el cambio más fácil?

- ¿Cuál es el cambio más difícil?

- ¿El cambio es positivo o negativo?

- ¿Por qué hay personas a las que les cuestan más que a otras los cambios?

- ¿Existen los cambios evitables?

- ¿Por qué no generamos nuestros propios cambios?

- ¿La capacidad de afrontar los cambios se aprende o es innata?

Recordamos cómo conciben el cambio dos filósofos relevantes que han reflexionado sobre el: Parménides que negaba la existencia del cambio argumentando que el cambio es imposible porque no es racional. Nosotros percibimos la ilusión del cambio pero en realidad todo sigue igual. Mientras que Heráclito consideraba que el cambio es lo único constante en el universo pero que no tiene porque ser vivido como un problema si aceptamos que la realidad es contradictoria, cambiante y variable.

A lo largo del evento el grupo aporta las siguientes reflexiones y propuestas de respuestas:

-   El cambio como manifestación del miedo a lo desconocido

-   La importancia de las ideas preconcebidas, de lo inculcado desde la juventud. En este sentido encontramos personas que tienen una noción del cambio como una oportunidad en sí mismo asociándolo al dicho: “el mal se anuncia con campanillas de plata y el bien se presenta siempre más turbio”

-   El cambio como perdida de la zona de confort

-   Aparece recurrentemente una idea como clave para lidiar con la situación de cambio: la aceptación.

Cerramos el diálogo filosófico recapitulando sobre todo lo acontecido y con la elección del siguiente tema.

Moderador: Jaume Sabater

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