¿Nada pasa porque si?

Se inicia Café Filomanía de septiembre en Barcelona con la presentación de Humbert Ruiz Gil  – www.mimesis.cat – filósofo que ejercerá de facilitador de la sesión.

El Principio de Razón Suficiente (PRS)

Las primeras palabras del filósofo son para señalar que la cuestión planteada ¿Nada pasa porque si? esconde uno de los problemas filosóficos fundamentales. Es una pregunta que nos pone en relación con el conocimiento de las causas, con el conocimiento crítico, es el buscar preguntas a lo dado, a la realidad… Sería el momento ideal, dice el conductor, hacer una clase de epistemología, lógica, metafísica, ontología, teología… pero que, exigencias del guión, se limitará a exponer, a modo de marco introductorio y para dar elementos de reflexión y debate, algunos autores que han acuñado algunos conceptos que considera apropiados para la ocasión.

El primer autor que nombra es Leibniz. Argumenta que la pregunta o el tema del presente café filosófico puede traducirse en alguna de las formulaciones que Leibniz (y otros) han hecho del “principio de razón suficiente”. Así, según el autor “… jamás ocurre algo sin que haya una causa o al menos una razón determinante, es decir, algo que pueda servir para dar razón a priori de por qué algo existe y por qué existe de esta manera más bien que de otra manera”[1] Y en este sentido, para Leibniz, es claro que no todo pasa porque sí, sino que hay siempre una explicación o una causa que justifica o fundamenta algo dado.

Otra formulación que Leibniz da del principio de razón suficiente es la siguiente: “Nuestros razonamientos están fundados sobre dos grandes principios: el de contradicción… y el de la razón suficiente, en virtud del cual consideramos que ningún hecho podría hallarse ser verdadero o existente, ningún enunciado verdadero, sin que haya una razón suficiente por la que ello sea así y no de otra manera, si bien estas razones las más de las veces no nos puedan ser conocidas”[2]

El sistema de Leibniz surge en gran medida como una crítica al dualismo substancial y el mecanicismos cartesiano, las verdades de razón y de hecho, no están ni pueden estar en contradicción, pero lo que ocurre es que las “razones” (causas, justificaciones, demostraciones…) muchas veces nos quedan ocultas y las desconocemos. Cierto es que los filósofos de los siglos XVII y XVIII no fueron muy precisos sobre los diversos tipos de “explicaciones suficientes” y que se necesitaron un par de siglos más para establecer formulaciones más precisas y operativas para el principio de razón suficiente en términos de “criterios de verificación de un enunciado o hecho”.

Ya en el siglo XX destaca la interpretación que hace Heidegger del principio de razón suficiente. Considera este principio como una cuestión central de la metafísica pues atañe a la cuestión del fundamento último de la realidad o existencia. Su análisis nos retorna a las clásicas formulaciones del Ex nihilo nihil fit (de la nada nada surge) o Ex nihilo fit ens cratum (de la nada surgen los seres creados)  en tanto que destaca una parte negativa y otra positiva del principio de razón suficiente: nihil est sine ratione (nada existe sin una razón) y omne ens habet rationem (todo ser tiene razón)

Que no deja de estar en relación nos dice el filósofo moderador con la máxima hegeliana de “Todo lo que es real es racional y todo lo que es racional es real”. Pero para ir acabando esta introducción un poco más larga de lo habitual el conductor de la sesión cita a un último autor que, según su parecer, es sin duda alguna uno de los autores que más ha contribuido a esclarecer la cuestión del principio de razón suficiente. Además, añade, permite atenuar el aspecto puramente filosófico, el de explicación última a la que aspiran ciencias y religiones,   para abrir diversos frentes de debate: A. Schopenhauer. De forma muy esquemática nos dice el facilitador, en la obra Sobre la cuádruple raíz del principio de razón suficiente (1813) el autor nos habla de cuatro ámbitos, a su parecer irreductibles entre sí, en los que el principio se aplica: el mundo de la física, el de la lógica, el de la matemática y el de la moral. A grandes rasgos, los tres primeros se refieren más a aspectos de los que consideramos ciencia, donde hay cierto grado de consenso sobre las explicaciones y demostraciones. En lo referente a lo moral, donde entra en juego la existencia y conducta del ser humano concreto, hablar de explicaciones o razones resulta de lo más resbaladizo.

Las primeras reflexiones de los participantes vienen a constatar que ciertamente hay o se busca una explicación a la existencia. Parece algo natural en el hombre, incluso en los niños la pregunta insistente e infinita del por qué de las cosas. Una participante interpreta esta explicación en términos de destino trazado, en este caso por una deidad, que se debe saber seguir. Otros se distancian diciendo que el destino no existe, que no está escrito. Aunque hay discrepancias entre los que hablan del azar, el caos y una existencia insignificante y los que admiten la construcción de un cierto destino o finalidad que da sentido a la vida de cada uno. Algunas voces nos recordaron al budismo zen y al eterno retorno.

Otro debate interesante fue el que se generó sobre la dificultad que existe entre determinar la ambivalencia causa-efecto: ¿cuando una causa se convierte en efecto de otra causa o un efecto deviene causa de otro efecto?

Muchos conceptos surgieron en un café filosófico multitudinario, Causalidad (física), Casualidad, Determinismo, Libertad y hasta un cisne negro. Pero lo realmente conmovedor fueros diversos testimonios que mostraron como ciertos hechos de la vida les han generado la pregunta del por qué aquello ocurrió. ¿Fue un mero azar? O era algo que estaba escrito y preparado de antemano… ¿Con qué fin?… Resuenen las palabras de las personas que iniciaron el largo camino por las causas y el sentido buscado de la vida.

Para terminar el café filosófico se realiza la captación de posibles temas para el próximo café. Entre ellos destacan ¿Somos insignificantes?, ¿Dónde empieza lo sobrenatural? o ¿Cómo podemos gobernar nuestras vidas? Finalmente, por amplia mayoría se escogió como tema para el próximo café de octubre: ¿Por qué cuesta tanto aceptar los cambios?

————————————————————-

[1] Teodicea, I, 44.

[2] Monadología, §31-32

Share

El Alma

Comenzamos un nuevo diálogo filosófico en Barcelona con dos noticias: una mala y una buena.

La mala es que el filósofo admite no saber qué es el alma, desconoce cuánto pesa, cuánto mide, de qué color es y cualquier otra característica. Ni siquiera sabe de su existencia con seguridad.

Afortunadamente tenemos una buena noticia: el filósofo moderador sí sabe en qué consiste un diálogo filosófico y propone tres reglas para poder iniciarlo, mantenerlo y disfrutarlo:

1.- Evitar monólogos, soliloquios e intervenciones para auto-lucimiento con sobreexposición de conocimientos.

2.- Evitar glosario de anécdotas y/o experiencias personales. Se trata de aportar argumentos. Un ejemplo a modo de ilustración puede ser positivo, pero enumeración de casos aislados conduce a diálogo de sordos.

3.- Intentar formular una pregunta al resto de participantes al final de cada intervención e intentar aportar respuestas a las preguntas que vayan surgiendo.

¿Y cual es el objetivo del diálogo filosófico?

El objetivo es reflexionar, que se nos muevan cosas, que reconsideremos lo que dábamos por sentado, por sabido, dando lugar así a la posibilidad de reconsiderar, revisar lo preestablecido y ampliar conocimiento gracias a la participación y colaboración de todos los asistentes.

Breve presentación de lo que algunos filósofos han considerado sobre el alma: Platón como la dimensión más importante del ser humano, encarcelada en el cuerpo y por lo tanto con una visión dual. Aristóteles como la esencia. Aquello que define al ser y por lo tanto con una perspectiva más unitaria.

Se inicia el diálogo con una primera definición del alma: un suspiro…y tras el suspiro llegan algunas aproximaciones más a lo que sería una definición de alma: autenticidad, energía, lo más profundo del ser. También surgen la contraposición ego versus alma, e incluso la negación de la misma considerándola un invención del ser humano. Una variedad rica muy apropiada en el contexto de un diálogo filosófico.

Y por fin aparecen las preguntas, las reflexiones:

-       ¿De dónde viene el alma? ¿Cuál es su origen?

-       ¿Existe el alma?

-       ¿Alma y espíritu son la misma cosa?

-       ¿Los sentidos son una expresión y una herramienta del alma?

-       ¿Nos acordamos del alma sobretodo en los momentos difíciles?

-       ¿El alma se puede degenerar al igual que el cuerpo?

-       ¿Tienen alguna relación el alma, el corazón y la vida?

Las aportaciones son fluidas pero parece que todas van en un sentido afín. Momento en que el filósofo moderador intenta dar un giro y llevar a los asistentes a considerar lo que la mayoría no había considerado:

¿Qué pasa si mañana en el telediario prime time la comunidad científica comunica que se ha demostrado más allá de toda duda razonable con evidencia científica que el alma no existe?

La respuesta unánime es murmullo inquieto y algo incómodo. Pronto aparecen las primeras respuestas: “eso es imposible”, “no nos lo creeríamos”, “que digan lo que quieran”, “yo seguiré creyendo en ella porque a mi me funciona la idea de su existencia”, etc, etc.

Se pone de manifiesto el apego del ser humano a sus creencias y su resistencia a abandonarlas. Incluso en el supuesto de que la ciencia las contradiga. Naturaleza humana en estado puro.

Se acerca la conclusión del tiempo para el diálogo filosófico. Recapitulamos. Tal vez no hayamos podido demostrar nada pero parece que gracias a la puesta en común algunas consideraciones cercanas a la unanimidad han aparecido:

-       No sabemos con certeza de la existencia del alma pero sí sabemos que su concepto está arraigado en nosotros. El concepto de alma como algo que nos es útil para vivir y sobrevivir existe (ya sea con existencia independiente o creado por necesidad humana).

-       La definición que más acuerdos tendría sería la de energía.

Felicitaciones a todos y particularmente a todos aquellos que aportaron preguntas y a aquellos que trataron de responderlas y reflexionar sobre ellas.

El diálogo filosófico concluye. Esperemos que las reflexiones continúen.

Próximo tema: ¿Nada pasa porque sí?

Filósofo coordinador:  Jaume Sabater

Share

La soledad

Se inicia puntualmente el café filosófico de junio en Barcelona con unas palabras de bienvenida por parte del filósofo conductor Humbert Ruiz de www.mimesis.cat

Antes de iniciar una breve introducción al tema de la soledad el conductor pide a los asistentes que escriban en un papel una palabra, una frase simple… que completen la siguiente afirmación “la soledad es…” Tras la recogida de los escritos y tras una rápida lectura de algunos de ellos el conductor constata una doble naturaleza en la soledad:

Tristeza, enemigo del ser humano, abandono, estar vacio, absència de calor humà, desespero, aislamiento, angustia, indiferencia…

Relax, conocimiento de uno mismo, creativa, inspiración, espiritual, compañía, libertad, tu mismo, dialogo consigo mismo, reflexión…

“Un mal indispensable” apunta uno de los escritos… Parece, dice el conductor, como si la soledad fuera la propia Pandora, a la que Zeus llama el bello mal. De naturaleza contradictoria, la sociable soledad nos aparece como compleja, ambigua, escurridiza y muchas veces envuelta en paradojas: me siento solo en medio de mucha gente o ni en un desierto me siento solo.

A la vista de los escritos de los asistentes, comenta Humbert Ruiz, la soledad es castigo y tortura para unos o estado anhelado por otros. Y en todo caso, un tema profundamente humano ante el cual la definición de diccionario RAE resulta pobre y del todo insuficiente.

Que mejor que un café filosófico para dimensionar la soledad humana y afrontar el tema desde el diálogo y la reflexión filosófica, abriendo puertas a otras disciplinas como la psicología, antropología, sociología, geriatría, neurología…  y también desde la poesía, la literatura, la pintura, el cine o el arte en general.

Antes de dar paso a las intervenciones de los asistentes el conductor se permite esbozar una clasificación de los filósofos según la relación que mantenían con la soledad.

Dado que el café filosófico contó con la asistencia de más de 70 personas y fueron muchísimas las aportaciones y reflexiones realizadas no se puede sino pedir disculpas a todos los asistentes por el presente escrito. Las palabras que continúan y a pesar de la gratitud debida no son más que un pálido reflejo de una compañía inmensa en una tarde de conversación amable e infinita.

La primera ronda de intervenciones se centra en aportar situaciones de soledad en sentido positivo y negativo. Surgen ejemplos de ambas sentidos de soledad en la línea de los escritos: + Escritor aislado, creativos, ascetas… – aislamiento como técnica primordial de tortura, separación de grupo, castigo escolar…

Un primer debate surge sobre la pregunta: ¿Hay dos o tres o más tipos de soledad? Algunas reflexiones ponen de manifiesto la distinción entre una soledad física y otra más de sentimiento o subjetiva. La física es caracterizada como estado físico, de entorno o corporal. Algunos participantes defendían “los momentos de soledad” relacionándolos con la intimidad, tiempo de reflexión, silencio, naturaleza, música o lectura. Respecto a la soledad subjetiva los participantes la caracterizan como un sentimiento o estado de ánimo. En muchas ocasiones tiene una connotación negativa o no deseable ya que se asocia a situaciones sociales de exclusión o incomprensión como la orientación sexual, cultura, edad, sexo. También hubo quien señaló la necesaria y compleja relación que surge entre ambas.

Unas palabras del conductor sobre una posible soledad existencial, ontológica que dicen algunos metafísicos e incurable para otros. ¿El ser esta solo o es quizás la nada?, ¿ser en la nada… o vértigo existencial?…

Varios debates más se cruzan sobre lo que podríamos llamar Soledades Particulares o situacionales. Especialmente emotivos los testimonios de las personas que hablaron de su experiencia de soledad en la edad adulta. O los que recordaron la adolescencia como una época de incomprensión y solitud. Otros mencionaron algunos trabajos o actividades asociadas a una práctica en soledad como el pastoreo, el farero, el escritor o los ascetas. Seguramente quedaron otras muchas por debatir y comentar como la soledad de los solteros o la soledad del líder.

También se hicieron presentes algunas reflexiones en torno a la sociedad actual hiperconectada donde parece imposible desconectar o encontrar lugares y momentos de soledad. Sin apenas tiempo ya algunas voces manifestaron las bondades de las tecnologías para mitigar la soledad mientras que otras alertaban de los peligros de una sociedad solo acompañada por entes digitales. El mundo de mónadas soñado por Leibniz.

Perlas de los asistentes

La soledad de dos en compañía.

La soledad es la imposibilidad de comunicar experiencias vitales.

Cuando la soledad acompaña y el silencio habla.

Si quieres viajar a las estrellas no busques compañía.

Si quieres llegar rápido viaja solo. Si quieres llegar lejos viaja en compañía.

Share

¿Está en crisis el matrimonio?

Iniciamos la sesión de nuestro café filosófico de junio en Barcelona proponiendo abordar el tema desde una perspectiva intergeneracional para reflexionar sobre el matrimonio desde distintas posturas intergeneracionales.

Antes de empezar el diálogo realizamos un ejercicio visual: se pide a las personas casadas que levanten las manos y vemos que más de la mitad de los asistentes son personas casadas.

Se pasa a definir los conceptos:

- Matrimonio como la unión de dos personas mediante un rito o una formalización legal que es reconocida legalmente como la familia.

- Crisis se puede definir como un periodo o situación de dificultad, también son momentos de cambios bruscos.

A continuación partimos de diferentes concepciones filosóficas sobre el amor y el matrimonio. Según Sócrates, para ser amado es necesario adquirir primero la sabiduría, y Platón distingue tres tipos de amante: el poseído por la pasión, el amante moderado y el filósofo. Y desde una concepción contractual, se reflexiona a partir de Kant y su idea del matrimonio, el cual entiende como una redefinición simbólica de la relación entre los sexos siempre bajo el ideal de la ilustración.

En cambio, Hegel criticará esta postura del contrato para ligarlo a la ética. Basa el matrimonio en el principio de asociacionismo donde sus miembros se comprometen ya que, para él, la vida ética depende del matrimonio como el origen de la familia.

Hoy en día contamos con el concepto de amor líquido” de Bauman, quien nos describe la fragilidad de las relaciones interpersonales en la postmodernidad. Así, el “para siempre” es inasumible en una sociedad de la inmediatez y la fugacidad, y el amor se convierte en líquido que fluye y está en constante cambio.

El debate sigue con la reflexión sobre los rápidos y constantes cambios que sufre nuestra sociedad actual, en cuyo caos ha cambiado la forma de relacionarnos. Por esta razón, el matrimonio y las relaciones de pareja se ven afectados.

Se analizan las posibles causas de crisis del matrimonio:

Crisis de los valores tradicionales: El “hasta toda la vida” ya está desfasado y los cambios son muy rápidos, se vive en la inmediatez.

Crisis en la relación de pareja: Las parejas ya no son tan estables como antes. El progreso tecnológico ha dado un giro al modo en el que se originan las relaciones de pareja facilitando otras formas de comunicación.

Crisis de la concepción del amor: Se confunde el amor con la pasión y el sufrimiento con el amor. Se generaliza una falsa imagen del amor que da más importancia al sexo. Hay una falta de maduración. Se plantea la pregunta si el amor es aguantar o ayudar a ser persona.

Crisis del matrimonio tradicional: Nuevos tipos de parejas y nuevos tipos de matrimonio que acaban convirtiendo el matrimonio en una cuestión de decisión. El matrimonio institucionaliza la pareja y da seguridad en términos legales y socioeconómicos. También existen matrimonios por conveniencia, o una opción para parejas de diferentes nacionalidades que viven en la distancia.

Crisis del ser humano: La valores de la sociedad están en constante cambio, los patrones que antes estaban establecidos ya no son válidos y esto provoca incertidumbre. La oportunidad para el cambio positivo requiere autoconocimiento del proyecto de vida para poder decidir y elegir adecuadamente.

En este punto del debate se reflexiona sobre la emancipación de la mujer y su puesta en escena en el ámbito profesional ha dado un cambio en la concepción de familias. La mayor autonomía y libertad de las mujeres ha supuesto un rol igualitario en la implicación del cuidado de la familia.

Por otro lado, también se plantea la crisis como una oportunidad de cambio y de nuevas formas de crear familia en una sociedad cambiante. Se alude al matrimonio en referencia a un proyecto vital común entre dos personas que deciden formar una familia. Se está de acuerdo en que el matrimonio es una cuestión de decisión donde el amor y las compatibilidades con la pareja son fundamentales para crear un proyecto común.

Para Nietzsche el matrimonio es la voluntad de dos personas que se tienen un respeto mutuo y tienen la intención de crear alguien mejor que ellos, pero que solo es lícito si se ha logrado el dominio de sí mismo, de sus sentimientos, no por necesidad ni por soledad.

Se habla de la cooperación que requiere vivir en pareja, ya que hay que dar y hay que pedir para dar. Además, la colaboración entre los dos es fundamental, ya que  vivir con otra persona requiere tenerla en cuenta. Se engloba la pareja en un proyecto común entre dos personas que quieren compartir su vida y madurar juntos. A una pareja de la sala que lleva toda la vida juntos se les pregunta cual es su secreto y responden: paciencia y amor.

Para finalizar se expone un fragmento del libro “ El mundo de Ayer” de Stefan s Zweig que reproduzco:

Matrimonio en el exilio

“De modo que una mañana -era el 1 de septiembre, un día festivo- fui al registro civil de Bath para inscribir mí boda. El funcionario aceptó los papeles y se mostró sumamente amable y solícito. Comprendió perfectamente, como todo el mundo en aquellos tiempos, nuestro deseo de acelerar los trámites en lo posible. La boda quedó fijada para el día siguiente; cogió la pluma y empezó a escribir nuestros nombres en el registro con letra redondilla.
En aquel momento -serían las once- se abrió de golpe la puerta de la habitación contigua. Irrumpió en la nuestra un funcionario joven que se ponía la chaqueta mientras caminaba.
-¡Los alemanes han invadido Polonia! ¡Es la guerra!-anunció a gritos en aquella sala silenciosa.
La noticia me golpeó el corazón como un martillazo. Pero el corazón de nuestra generación ya estaba acostumbrado a toda clase de golpes duros.
No necesariamente significa la guerra- dije yo, sinceramente convencido. Pero el funcionario por poco se enfadó conmigo.
-¡No!-gritó furioso-. ¡Ya basta! ¡No podemos tolerar que esto se repita cada seis meses! ¡Tiene que terminar!
Mientras tanto el otro funcionario, que había empezado a redactar nuestro certificado de matrimonio, dejó caer la pluma con ademán pensativo. Al fin y al cabo, debió de pensar, nosotros éramos extranjeros y, en caso de guerra, nos convertiríamos automáticamente en enemigos. No sabía si, dadas las circunstancias, era lícito permitirnos contraer matrimonio. Dijo que lo lamentaba, pero que prefería pedir instrucciones a Londres. Los dos días siguientes fueron días de espera, esperanza y miedo, dos días de terrible tensión. En la mañana del domingo la radio dio la noticia de que Inglaterra había declarado la guerra a Alemania.”

A veces la elección de casarse o no casarse, no es solo una cuestión de elección, viene dada por el contexto y las circunstancias.

Elegimos el tema del próximo Café Filomanía de julio: La soledad

Tania Blanco

Share

La muerte

Comenzamos la sesión de abril de Filomanía en Barcelona encendiendo una vela en el centro del grupo, simbolizando la luz que, entre todos, vamos a ir generando sobre el tema que nos ocupa en la sesión de hoy.

Partimos de la base de que, los que estamos reunidos para dirimir esta cuestión, estamos vivos. Somos los vivos los que vamos a hablar sobre la muerte. Como experiencia última, ninguno de los presentes puede hablar por sí mismo. Existen sin embargo otros tipos de muerte que acontecen a lo largo de la vida de todas las personas como, la muerte emocional, pérdidas que suponen para el que las vive una muerte psíquica. Estas experiencias, si, alcanzan a cada uno de nosotros en algún momento, y pueden nutrir esta sesión.

La muerte es, sin lugar a dudas, una certeza para los vivos, forma parte de la vida y viene junto con ella aparejada, puesto que, al recibir la vida, la muerte recibimos junto con ella. Dependiendo de la cultura de la cual formemos parte y de las creencias personales, la muerte se afronta de manera diversa. En occidente pareciera que, en general, estamos poco preparados para hacerle frente, se la rehúye en gran medida. Hemos alejado la muerte de lo cotidiano. Antiguamente, cuando una persona fallecía, permanecía en la casa donde había vivido y sus familiares y amigos le velaban durante tres días. Era una manera diferente de estar en contacto con la muerte, de afrontar el duelo. En la actualidad, los muertos se emplazan en los tanatorios alejándolos del que fuera su espacio vital y el proceso es acelerado, por regla general, se entierra a la persona al día siguiente de su óbito, psicológicamente la exposición es corta, lo cual no tiene por qué suponer un beneficio por lo que al proceso de duelo se refiere, de hecho, muchas personas necesitan ahora tranquilizantes para afrontar la muerte de sus seres queridos. En otras culturas como, por ejemplo, la hindú se vive de forma más serena. Los crematorios de Benarés y las inmersiones de los vivos en el Ganges (rio sagrado en el que se depositan las cenizas de los muertos) muestran una cara de la muerte vivida de manera menos dramática.

La muerte voluntaria- Una participante nos comparte su experiencia reciente: el suicidio de su hermana, lanzando una interrogación al grupo

¿El suicida es alguien valiente o cobarde? Surgen tres posturas al respecto: mayoritariamente se piensa que el suicida es una persona valiente, se atreve a poner punto final a su vida y enfrentar lo desconocido. Opuestamente, se piensa que el suicidio es una opción cobarde que pone punto final a la vida, porque no se posee la valentía necesaria para afrontarla, para lidiar con las problemáticas que esta presenta en cada caso. Se manifiesta también que no se pude juzgar, no tenemos el derecho de juzgar a la persona que decide acabar con su vida, no sabemos qué ocurre exactamente en su interior, no sabemos los motivos de su decisión, no sabemos de su sufrimiento, y frente a ello se propone la opción del respeto y la aceptación.

Se comparten algunas experiencias al borde de la muerte. Las personas que las han experimentado coinciden: en la ausencia de dolor, el sentimiento de paz y serenidad que les embargó en dicha circunstancia. Estas explicaciones concuerdan con las experiencias relatadas en los libros especializados sobre el tema; algunos médicos, psiquiatras y terapeutas han recopilado las explicaciones de sus pacientes. Se menciona a la ya fallecida Dra. Elisabeth Kubler Ros y su libro “La Muerte un Amanecer”, también se cita a la Dra. Lujan Comas y a Anji Carmelo -Esta última dedicada activamente al duelo y la muerte desde hace varios años- para las personas que estén interesadas en leer sobre ello.

Hay quien opina que la muerte se llegará a vencer gracias a los avances de la ciencia, se señala que actualmente la esperanza de vida es muy superior a lo que era antiguamente. Otros, por el contrario, no piensan que la muerte pueda ser superada gracias a los avances científicos. Se plantea la cuestión del “Derecho a una muerte digna”. Si bien es cierto que la ciencia ha conseguido mermar el dolor y avanzar respecto a muchas enfermedades, no lo es menos que, a veces, alarga el sufrimiento y la vida de las personas de manera artificial hasta el paroxismo. Se relata el caso de una anciana a la que le prolongaron la vida artificialmente durante largo tiempo, por sí misma hubiera fallecido, como respuesta, cansada ya, ella misma se quitó la vida. ¡Hay que saber partir! La naturaleza muestra en su extensión, que existen ciclos de: nacimiento, desarrollo y finalmente extinción. Se pone en conocimiento del grupo, que es posible negarse a la prolongación artificial de la vida mediante el documento llamado Testamento Vital”, se necesitan para ello dos testigos que acompañan al testamentario en el momento de firmar el documento.

Al parecer, vida y muerte se interrelacionan. Muere mejor quien ha vivido mejor, o, dicho de otra forma, se muere tal y como se ha vivido. Se especula sobre lo que ocurre en el traspaso, cada uno lo ve según su corpus de pensamiento. Mientras algunos retomando a Pitágoras, piensan posible la transmigración de las almas, la muerte como paso a otro estilo de vida, otros ven posible la reencarnación, ciclos de nacimiento y muerte en distintos cuerpos. Otras, desde una perspectiva materialista, manifiestan que la muerte es el final absoluto, haciendo hincapié en que no es una parte de la vida. Frente a ello surge la pregunta sobre el sentido del vivir ¿Cuál es el propósito de la vida?. Para algunas personas la vida tiene un propósito, un sentido particular en cada caso, para otras, no lo tiene, es absurda, es puro azar. Naturalmente el sistema de creencias determina el posicionamiento. Se señala que la ciencia no está exenta de formar parte de un sistema de creencias al igual que la religión.

La muerte como enseñanza – una participante expresa textualmente: “Mis muertos me han enseñado a darle sentido a la vida”. Obliga a la reflexión, al replanteamiento de la forma de estar en el mundo.

¿Queda algo de la vida o no? ¿Se separan el alma y el cuerpo? Algunos sugieren que queda una “Memoria Universal”. Se menciona el experimento de pesar a las personas en trance de muerte, antes y después de morir, según el cual se pierden 25 gr. Un participante comparte haber visto salir energía del cuerpo, en el momento de morir uno de sus seres queridos.

La muerte impuesta- “Pena de Muerte”. En el año 2015 más de 1600 personas fueron ejecutadas en los estados de Pakistán, Irán y Arabia Saudí, ignoramos lo que ocurre en China y no están contabilizadas las personas de otros lugares como p. e. Estados Unidos ¿Es lícito que el Estado tenga derecho a matar? Todos los pronunciamientos al respecto fueron contrarios a la pena de muerte. Se piensa que ajusticiar carece de sentido.

La muerte en vida- por un lado, están las personas que sufren los efectos de acontecimientos emocionales no superados que les imposibilitan gozar de la vida, vivirla plenamente. Por otro lado, están los acontecimientos físicos externos que imposibilitan, como, por ejemplo: los secuestros y encierros en espacios limitados de escasos metros cuadrados, en zulos oscuros e insalubres, que fuerzan una muerte en vida.

La muerte consciente – El estado de consciencia de cada ser varía y con él varía la forma de afrontar la vida y la muerte. Las personas que han invertido en desarrollar su consciencia a lo largo de la vida, que la han ejercitado, tienen una percepción distinta de los acontecimientos. Algunos son capaces de ver llegar la muerte, su muerte, y permanecer serenos, despedirse de todos, de todo, se podría decir de ellos que están vivos en la vida y vivos en la muerte. ¿Somos acaso acumuladores de consciencia?

Se propone como tema para el próximo 12 de mayo el siguiente tema: ¿El matrimonia está en crisis?

Carmen Codina

Share

¿Hemos aprendido a vivir?

¿Hemos aprendido a vivir? Este fue nuestro interrogante a desplegar en nuestro Café filosófico Barcelona del mes de marzo.

Iniciamos con un acto simbólico y una historia.

Se  encendió una vela en el centro del grupo, para significar que cada aportación es un poco de luz que ayuda en la extensión de la pregunta inicial.

La historia trata de tres ciegos, entre ellos conversaban de lo que es un elefante. El primer ciego había tenido la posibilidad de tocar su trompa, así que al hablar de ello, decía que era algo alargado y bastante grueso, con agujeros en la punta, que a su vez, estaba húmeda. El segundo ciego, había podido tocar su cola, decía que alargado si era, pero no grueso y que la punta no tenía agujeros, ni estaba húmeda, sino que por el contrario, tenía pelos dispuestos como un plumero. El tercer ciego había tocado la parte central del cuerpo del elefante, no entendía ni al primero ni al segundo. He podido tocar un elefante y nada de lo que decís reconozco, es algo muy grande, de ninguna manera se puede abarcar con los brazos. Al igual que los ciegos, ninguno de nosotros es omnisciente, pero la suma de todos los puntos de vista, de todas las facetas, se acerca más a lo que es un elefante. Centramos así la directriz de respeto frente a posturas opuestas.

Introducción: Existen formas de estar en la vida, caminos de relación que abarcan tres aspectos fundamentales: La relación con nosotros mismos, la relación con los demás (convivencia) y la relación con el medio (ecología). ¿Cuáles serían los indicios que mostrarían que hemos aprendido a vivir?

El que ha aprendido a vivir está tranquilo, tiene paz interior, sabe escuchar, sentir, interactuar, respetar, cooperar con los demás, se involucra en su crecimiento interior. Como contrapunto hay quien piensa que no se vive sino que se sobrevive. De la supervivencia transpira el eco del dolor personal y la prevalencia de la ley del más fuerte colectivamente hablando. Hay quien piensa que cuando se aprende a vivir ya no se tiene que sobrevivir, sean cuales sean los sucesos externos se permanece en paz. La ataraxia (ἀταραξία- ausencia de turbación) como actitud, propuesta por los antiguos epicúreos, escépticos y estoicos. También se apunta la importancia de la presencia, de habitar la vida frente a vegetar, estar en el “aquí y ahora” de tradiciones como el Zen y de tener una vida con sentido, ya sea dentro de la creencia religiosa o no.

Surge el tema de la responsabilidad. Por un lado, frente a lo que nos ha sido transmitido y nuestro posicionamiento al respecto. Por otro lado, la responsabilidad frente a las problemáticas que acaecen respecto de la convivencia en nuestras sociedades: Pobreza, migraciones masivas, campos de refugiados, crisis económica, crimen organizado, expolio, violencia, guerra…

¿Hemos aprendido de la historia? ¿Se respetan los derechos humanos? El siglo xx ha sido uno de los siglos más violentos. Dos guerras mundiales, bomba atómica, Revolución Rusa, Guerra de los Balcanes, Genocidio Armenio, Holocausto Judío, Guerra del Líbano (Sabra y Chatila). Tiananmén, Guerra Civil Ruandesa (genocidio Tutsi), Guerra Ruso-Afgana, Guerra Árabe-Israelí, Guerra de Argelia… parece que la misma historia se encargara de desmentir que hemos aprendido de ella, sin embargo existen posiciones que sostienen que el mismo hecho de tener una ”Carta Internacional de Derechos Humanos” significa un avance y demuestra una inteligencia para resolver problemas, p.ej. Se abolió la esclavitud.  Otras posiciones señalan que la formulación de los derechos humanos, no implica la aplicación efectiva de los mismos, y que la esclavitud sigue existiendo, si bien, de forma menos obvia. La perversidad de las cadenas invisibles, por ello quizá, más dañinas, ya que al no ser aparentes dan aspecto de normalidad.

Se recuerda la condición de la mujer. Ya en la Democracia Griega de Pericles (S.V a. c.), todos los ciudadanos tenían los mismos derechos, claro está que, ni los esclavos, ni las mujeres, participaban de ellos. Las brechas en la aplicación de los distintos corpus de pensamiento, las distintas teorías político-sociales para lograr una sociedad más justa e igualitaria vienen de lejos. Hemos asistido al fracaso de  distintos “ismos”. Es un hecho bastante reciente, históricamente hablando, que las mujeres obtuvieran el derecho al voto, antiguamente se debatió incluso si tenían alma. Una participante comparte el pensamiento de Eduardo Galeano “Los derechos humanos debieran empezar en las familias, en la casa”. Se menciona el Islam, particularmente su corriente jurídica suni más radical, la escuela  Hanbali de donde surge el wahabismo. La cuestión  indumentaria, los crímenes de honor perpetrados por los hombres de la  familia. Los hermanos o el padre  se encargan de matar a la hermana o la hija, porque por ejemplo quiere estudiar, o habla, o se relaciona con un desconocido, o con quien ellos no consideran conveniente. La mujer no tiene opinión, no cuenta. En las sociedades occidentales  la violencia de género crece de manera alarmante, el eco del machismo y la cosificación siguen estando presentes. Donde ese eco se escucha, la mujer tampoco tiene el lugar que por derecho le corresponde, aunque desde los presupuestos sociales igualitarios  pudiera parecerlo. Más allá de la mujer, las personas sin distinción de sexo, confinadas en los campos de refugiados, los emigrantes forzados, los inmigrantes, los pobres, el Consejo de Seguridad de la O.N.U. (con una minoría de países con derecho a veto) son el reflejo de que, los derechos humanos para las personas y para sus naciones, no gozan del   régimen de igualdad que se propugna ni en las mismas instituciones.

¿Qué mundo estamos dejando a las generaciones futuras?

El poder económico ha devenido el poder supremo, el “Tener” parece estar ganando la partida al “Ser”. Nos hallamos en una crisis o inversión de los valores de cooperación, empatía, solidaridad, bien común… Se menciona repetidamente la necesidad de erradicar el egoísmo. Una participante lanza la pregunta ¿Por qué cuando nos dan la posibilidad de cooperar empiezan los conflictos? Será que no se ha aprendido la actitud cooperativa, que predomina el yo sobre el nosotros. Se subraya la importancia de los valores transmitidos en la educación varias veces. Quizá sería necesario encaminar la educación hacia la educación  integral del Ser Humano.

La educación integral del Ser Humano, está al servicio de la vida, la apoya y la cuida. La educación al servicio de la vida, es la educación que fomenta la Consciencia: de uno mismo, de lo y los demás. Educa para estar presente, para habitar el propio cuerpo, para habitar la Vida…” Carmen Codina

Una excelente experiencia educativa, es la que está realizando el maestro Japonés Toshiro Kanamori quien logra transmitir valores que generan una gran cohesión, un vínculo profundo en el grupo.

Cambiar el mundo sin habernos cambiado a nosotros hacia la paz parece tarea irrealizable. Hay que decantarse por Tener o por Ser.

¿Se puede frenar el poder económico que potencia los valores que transforman a la humanidad en deshumanizada?

El neoliberalismo económico imperante está socavando los valores humanos, empujando hacia el individualismo exacerbado.

“La crisis bancaria no es el fracaso de sistema bancario, todo lo contrario, es el resultado de su enorme éxito: lograron transformar a la mayoría de la sociedad en prestatarios. Quieres algo, no esperes, tómalo ahora y paga más tarde. Como contraposición a vive según tus posibilidades, espera ahorra para conseguirlo. Los usureros modernos, no quieren que les devuelvas el dinero, porque si lo haces, ellos ya no tienen intereses, quieren que sigas endeudado, sino puedes devolver el dinero a tiempo, te dan otro préstamo y así tendrás que devolver más dinero. El sistema bancario ha transformado la deuda en un sistema permanente de ingresos” Zygmund Bauman

La deuda, las cadenas bancarias del préstamo como esclavitud de los tiempos actuales.

El tiempo transcurrió raudo, no pudimos entrar en el tercer punto –la ecología-

Las últimas intervenciones apuntan que estamos aprendiendo siempre y que tenemos el mapa de los Derechos humanos como objetivo de la humanidad.

Se propone  como tema del próximo encuentro: La Muerte.

Carmen Codina

Share

« Previous Entries Next Entries »