¿Qué es el amor?

Iniciamos el café filosófico de junio 2012 en el Forum de Fnac L’Illa Barcelona con la siguiente pregunta: ¿Qué es el Amor?

Previo al café, se comenta la Contra de La Vanguardia del día. El amor parece ser como el tiempo, cuando empezamos hablar de él… se nos escapa entre los dedos.

Tras la bienvenida y las presentaciones por parte de Katrina, se enuncian brevemente las mínimas reglas de desarrollo de las intervenciones posteriores a la introducción que el moderador realizara para situar algunos puntos de interés.

El moderador reparte unos pequeños papeles para que los asistentes escriban en él una palabra final para la siguiente frase: “El amor es…”. Las aportaciones son recogidas y guardadas para más adelante. Seguidamente, el moderador reparte otros papeles para que los asistentes escriban en una de sus caras “¿Cuál es el lugar del amor?” y en la otra “¿Cuál es su momento?”. La idea ahora es poder iniciar la reflexión comentando, a partir de las aportaciones, algunos elementos satélites de aquello que entendemos por el amor, para poco a poco ir delimitándolo.

Respecto a la primera pregunta, las aportaciones se encaminaron en su mayoría hacia la referencia “interior” situando el lugar del amor en el “corazón” (no órgano), en las “emociones” o en “uno mismo”. Otras lo situaban en la “piel”, “a mi lado”, “en  la montaña”, Otra en un ambivalente “dentro-fuera”, y posiblemente el lugar que más simpatía despertó,  “al lado de la máquina de escribir”.

Respecto a la segunda pregunta, la mayoría de las aportaciones apuntan a conceptos temporales curiosamente atemporales como “siempre”, “aquí-ahora”, “cada momento”, “eterno” o “atemporal”. Las menos sugieren como momentos para el amor: una parte del ciclo vital “la madurez”, otra un momento concreto del año y del día “una noche de verano”.

La idea general surgida inicialmente de las reflexiones de las aportaciones nos convoca a una visión algo abstracta del Amor en tanto que “algo interior y eterno”. Es necesario matizar, concretar y materializar en “historias concretas”, en la línea de las aportaciones minoritarias,  el amor. Es necesario llenarlo de vida y destacar su componente “proyectiva”, que lleva al otro…

Otra idea asociada a la idea de amor inicial surgida es la connotación de algo “bueno”, de algo “agradable” o “placentero”.

En este punto el moderador comenta brevemente El Banquete de Platón, hace referencia a la situación de los personajes y a los distintos discursos que éstos desarrollan respecto al tema de Amor, en especial, el de Aristófanes sobre los seres esféricos y el de Sócrates, que dice haber aprendido todo sobre el Amor de una mujer, Diotima.

Este último discurso de Sócrates, con una nueva mitología del amor, quiere advertirnos de la naturaleza dual del Amor. El hijo de Poros (abundancia) y Penia (penuria) no es un dios, no es bello, ya que busca y ansia la belleza. Tampoco es bueno, porque busca la oportunidad, se esconde y vigila. Esta dualidad platónica del Amor también puede ser entendida en términos de sensualidad-intelectualidad, bueno-malo…

El moderador sugiere hacer una lectura de las aportaciones de la pregunta inicial “El amor es…” y ver si se contempla la visón “negativa” del amor. Aunque la mayoría de los términos tienen connotaciones positivas, “vida, puro, maravilloso, complicidad, especial, entrega, sentimiento”,  tres apuntan al ámbito más oscuro del amor. El amor como una “locura” o como una “droga” o como el “agua” puede desencadenarse como una fuerza destructora, del mismo amante o de la persona u objeto amado.

Se desprende de esta visión que el Amor pueda también considerarse como una “enfermedad” que debe ser tratada o curada. Esta idea produce distintos comentarios respecto a la fase de enamoramiento, sus componentes bioquímicos y sus relaciones con la sexualidad o los instintos.

El Café acaba con algunas consideraciones sobre si en Occidente el Amor ha quedado devaluado o relegado a un segundo o tercer plano, aunque los presentes lo consideren una “energía (y también materia) de gran potencial que debe ser gestionada con delicadeza”. En este sentido, la palabras de Buñuel en su autobiografía Mi último suspiro.

“Hoy, si he de dar crédito a lo que dicen, ocurre con el amor como con la fe en Dios. Tiene tendencia a desaparecer, al menos en ciertos medios. Se le suele considerar como un fenómeno histórico, como una ilusión cultural. Se le estudia, se le analiza…, y si es posible, se le cura. / Yo protesto. No hemos sido víctimas de una ilusión. Aunque a algunos les resulte difícil creer, hemos amado verdaderamente”

Concluimos la sesión con la elección del tema para el Café del septiembre de 2012. El tema escogido es La Vanidad.

Por Humbert Ruiz

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