Las emociones

¿Qué son las emociones? ¿Cómo influyen en nuestras vidas? ¿Hasta qué punto las podemos controlar? ¿Cuál es la diferencia entre sentimientos, emociones y pasiones? ¿Cómo es el diálogo que se establece entre razón y emoción? El café filosófico correspondiente al mes de julio en la sala cultural de El Corte Inglés de la Avenida de Puerta del Ángel de Barcelona abordó todas estas cuestiones y otras relacionadas con ellas.

Partiendo de la famosa sentencia de Blaise Pascal “El corazón tiene razones que la razón no entiende”, hicimos un repaso de cómo la tradición de pensamiento occidental había interpretado el papel de lo considerado irracional, en autores como Pitágoras, Platón, Aristóteles, Séneca o San Agustín de Hipona, hasta llegar a la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner ampliada con el concepto de inteligencia emocional que popularizó Daniel Goleman.

En el debate se dialogó sobre los últimos descubrimientos en neurociencia y el papel del sistema límbico, lo cual permitió valorar hasta qué punto aún tenía validez hablar del corazón como lugar en el que sitúan las emociones, pasiones y sentimientos. Algunas de les afirmaciones que aparecieron parecían situarse cerca de las pseudociencias y el llamado pensamiento “new age”, hecho que provocó que se entrase en discusión acerca de quiénes eran las voces más autorizadas para tratar de todo aquello que a menudo se coloca dentro del ámbito de las emociones.

¿Quién nos hace aprender más o nos aproxima a un mayor conocimiento en este sentido: un estudio psicológico que nos muestra las bases biológicas de una determinada respuesta emocional, una reflexión filosófica sobre la relación entre los valores éticos y el reconocimiento de la alteridad, o un poema de Pessoa, Bécquer o Machado? Sin duda, cada uno de estos discursos supone una aproximación diferente al hecho emocional, aunque a pesar de que no son en absoluto incompatibles entre sí y todos ellos nos aportan elementos que no están presentes en los otros, las posiciones cientificistas tienden a otorgar valor de conocimiento sólo a las explicaciones que provienen de la misma ciencia.

Asimismo, la intención de tratar de explicar el mundo emocional de una manera completa desde el ámbito de la razón fue calificada por algunos de absurda y reduccionista. Precisamente las pasiones, emociones y sentimientos se caracterizan por incluir un elemento irracional per se en su constitución, de forma que todo intento de atraparlas racionalmente estaría destinado al fracaso. Otra cosa sería hablar de saber gestionar nuestras emociones, ser más competentes para reconocer lo que sentimos en cada momento y tener una mayor capacidad a la hora de controlar (que no necesariamente reprimir) nuestras respuestas asociadas. Como decía el estoico  Epícteto, “no son tanto las cosas mismas las que no hacen sufrir, sino nuestros pensamientos acerca de las cosas”.

Por Joan Méndez

Share

¿Tienes algo que comentar?

Nombre (Obligatorio)

Mail (no será publicado) (Obligatorio)

Web

Tu comentario

*