El perdón

En nuestro café filosófico Filomanía Barcelona correspondiente al mes de octubre abordamos el tema del perdón.

Antes de entrar en materia propiamente, se hace énfasis sobre la complejidad del tema del perdón y sus más que previsibles espinas, por lo cual se pide especial delicadeza para las intervenciones en el café. Se trata de un tema central en la vida de cada uno (adulto), pero a diferencia que con el concepto “tiempo” (que lo podemos usar sin definir que es) con el “perdón” es necesario tenerlo resuelto. Junto con otros conceptos, representa una de las partes fundamentales de nuestra subjetividad y de la relación con el otro o el mundo… en la vida aprendemos a perdonar y a que nos perdonen…

Se propone a los asistentes dividir la sesión en dos partes para articular las intervenciones y aportaciones:

1)  Centrada en el acto de perdonar donde se intentará consensuar una definición, situación o lógica del perdón así como explicitar los conceptos satélite implicados en el acto del perdón.  2) Centrada en los hechos que se perdonan (el contenido del perdón), en diferentes niveles.

1. Sobre el acto de perdonar

Pregunta: Concepto presente en todas las culturas u organizaciones?  La respuesta fue unánime: no en todas. Se nombran a los espartanos, organizaciones criminales… En esta primera respuesta ya surgen dos posturas que tendrán continuidad en las intervenciones. Una defiende que hay cosas imperdonables, la otra que todo es perdonable. También surgen algunas aportaciones que hacen referencia a nuestra cultura y herencia cristiana del perdón.

El conductor comenta algunos ejemplos  pre-cristianos de perdón:

-   Pitaco, Rey de Mitilene (640-568 a. C). uno de los 7 Sabios de Grecia, dejó en libertad al asesino de su hijo, expresando: «El perdón es mejor que el castigo».

-   Pitágoras,  en sus Versos Áureos nos invita a no tener en cuenta las pequeñas ofensas de los amigos.

-   Aristóteles, en su Ética a Nicómaco afirmó que “cuando un hombre da pruebas de juicio en las cosas que son del dominio de la prudencia, es porque es inteligente, tiene buen sentido, y caso necesario sabe ser indulgente y perdonar; porque los procedimientos honrosos y benévolos son los que emplean todos los hombres verdaderamente buenos en sus relaciones con los demás hombres”.

-   El filósofo estoico romano Séneca, en su obra De la Clemencia.

Pregunta: Se pide a los asistentes que den sinónimos (asociados a virtudes?). Surgen diferentes conceptos: piedad, clemencia, indulgencia, indulto, condonación, amnistía, ley punto final…  Estos conceptos van configurando diferentes niveles y actores de la lógica del perdón: moral, jurídico, religioso… individual, nacional, mundial…

El perdón siempre dentro de un juego del lenguaje, una situación con reglas. En un primer nivel personal el perdón implica un “perdonante” y un “perdonado”, debe existir una norma y la posibilidad de que ésta pueda ser contravenida, así mismo se debe prever y establecer un castigo  que en caso de perdón quedará en suspenso.

Alguna intervención destaca el elemento “interés” en el acto de perdonar, ya sea desde una vertiente emocional (padre que perdona al hijo) o desde una material (indulto de un político a un banquero).

La memoria o el olvido, según posiciones  son también elementos destacados de la lógica del perdón. Aunque la idea común es la de “tener presente” pero “sin tener en cuenta”, un acto intimo de paz con uno mismo y con el perdonado. Parece que el verdadero perdón necesita la memoria, de ahí la dificultad éste.

Otro elemento determinante de la lógica del perdón es su gestión temporal o aplicación. Parece que para que el perdón tenga sentido debe ser un acto puntual (como una o la excepción de la regla) ¿Qué sentido tendría tener una regla o norma en la que sistemáticamente fueran perdonados sus infractores? No se acabaría degenerando en impunidad o desidia?

Otros conceptos citados: la confianza, el amor, la comprensión…

Pregunta: Surge la pregunta por el antónimo de perdón, aunque no queda claro cuál es. El castigo? Premio-castigo… Puede ser la ofensa? La cuestión queda abierta ya que se da paso a la segunda parte del café.

2. Sobre los hechos que se perdonan

Para iniciar el segundo bloque de la sesión el coordinador Humbert Ruiz cita algunos “perdones“ (y no-perdones) clásicos (o no tanto): Adán y Eva, Giordano Bruno, algunos de los últimos indultos en España…

Pregunta: “lo perdonable” y “lo imperdonable”. Tras este breve repaso y para situar la reflexión se pide a los asistentes que escriban en un papel algo que para ellos es perdonable y algo que les resulte imperdonable. Se recogen las papeletas y se vuelven a repartir de manera que cada uno queda con una que no sea la suya.

El conductor de la sesión pregunta si hay alguien sorprendido con la papeleta que le ha tocado, en el sentido de no compartir la opinión expresada en ella. Surge aquí otra vez la postura de “todo es perdonable”, sostenida por varios de los asistentes. Los argumentos que esgrimen son:

- Hace falta una mejor comprensión de la situación en la que actúa la persona que comete el error o falta (por la que será perdonado o no). Destacan la necesidad de la empatía y del conocimiento (motivaciones, presiones, educación…) que envuelven la situación en la que actúa.

- En general, la sociedad en la estamos inmersos, y más allá del peso de la herencia cristiana, nos arrastra a la lógica del castigo y la recompensa, donde los valores que guían la acción son el miedo (evitar el castigo) y el interés (acceder a la  recompensa).

Al hilo de esta exposición fueron surgiendo otras voces que si bien compartían los argumentos expuestos explicitaban casos que consideraban difícilmente perdonables o “imperdonables”. Algunos de los casos comentados fueron:

- Las agresiones sexuales a mujeres o menores, aunque se apuntó al tema de la influencia familiar, cultural o posible enfermedad. Más en general, las agresiones a la integridad física o moral de las personas así como a la propia vida son difícilmente perdonables. En este punto aparecieron algunas chispas entre los asistentes ya que el tema del aborto y de la pena de muerte irrumpió entre las intervenciones espontaneas.

- La corrupción o los delitos de las personas con cargos públicos (políticos, funcionarios…)  fue otro de los temas más recurrente en las aportaciones. Más allá del delito o actuación reprobable (y fueron varios los comentarios a situaciones actuales de diferentes personajes de la política, del funcionariado e incluso de la realeza) que pueda ser o no perdonable se destacó cierta sensación de impunidad (de no punibilidad) en las acciones de corrupción de las personas con cargos públicos, los políticos, altos funcionarios…

“Parece que el poder no necesita ser perdonado” sentenció una de las aportaciones ya sin casi tiempo a réplica.

3. Próximo tema

Para finalizar la sesión se pide a los asistentes algunas sugerencias sobre el tema de la próxima sesión de noviembre para proceder a su elección. Algunos de los temas propuestos: el agua, el placer…

Por amplia mayoría sale escogido “El Placer”.

Por Henrik Hdez.-Villaescusa Hirsch

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