La generosidad y lo que se le parece. Friedrich Nietzsche

La generosidad y lo que se le parece.- Ciertos fenómenos paradójicos, como el enfriamiento repentino en la actitud de un hombre sentimental, la jovialidad del melancólico y más todavía que éstos la generosidad, como súbita renuncia a la venganza o a la satisfacción de algún apetito, se presentan en hombres que poseen una gran fuerza centrifuga; en hombres de quienes se apoderan de repente la sociedad y el hastío. Son sus satisfacciones tan rápidas y vehementes, que inmediatamente las siguen la antipatía, la repugnancia y la inclinación al opuesto gusto; en estos contrastes se traducen las crisis del sentimiento: en uno, por repentina frialdad; en otro, por dispararse en risa; en el tercero, por lágrimas y sacrificio de sí mismo. El tipo del hombre generoso, o cuando menos el tipo de aquella especie de hombres generosos que siempre ha producido mayor admiración, es a mi parecer, el hombre que, animado de una ardiente sed de venganza y viendo próxima la ocasión de satisfacerla, vacía la copa de un trago hasta la última gota y se satisface con la imaginación, de modo que una inmensa y repentina hartura sigue a aquel exceso. Entonces se eleva por encima de sí mismo, como suele decirse, perdona a su enemigo y aun acaso le bendice y venera. Con esta violencia hecha a su ánimo, con esta burla a su instinto de venganza, tan poderoso un minuto antes, lo que hace es ceder a un nuevo instinto que acaba de manifestarse en él poderosamente (la repugnancia) y que se manifiesta con la misma desordenada impaciencia con que un momento antes había desflorado y consumido su imaginación el deleite de la venganza. En la generosidad hay el mismo grado de egoísmo que en la venganza, pero es egoísmo de otra calidad.

F. Nietzsche en La gaya ciencia

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