La clave de una vida plena

Las primeras palabras de Humbert van dirigidas a recordar el Café Filosófico de enero en Barcelona ¿Cómo determinar el propósito de la vida? para situar el presente Café como una especificación de aquel. En este sentido, la reflexión se sitúa inicialmente en qué elemento/s son los indispensables para que las personas adultas (con recorrido en la vida) se sientan satisfechas con su trayectoria vital y su horizonte existencial.

Tras estas breves palabras iniciales el facilitador da paso a la primera ronda de intervenciones pidiendo a los asistentes que en esta primera ronda expliciten si es posible o no una vida plena, y en caso afirmativo apuntar una clave interna (inmaterial, subjetiva) y otra externa (material, objetiva).

La primera de las intervenciones testimonió como por causas externas y ajenas a la propia voluntad, un accidente de tráfico, se puede truncar el camino a una vida plena. Con matices y apuntando en diversas direcciones las aportaciones siguientes fueron atenuando el condicionamiento externo como elemento determinante para una vida plena. Por un lado, algunas voces pusieron restricciones a la idea de una vida plena como estado o como punto de llegada. Su opción era pensarla más bien como un proceso incompleto (identificado como autoconocimiento) con momentos o periodos puntuales de plenitud.  Por otro lado, voces que hicieron referencia al destino y a la necesidad de, según perspectivas personales, aceptar (sumisión) o adaptarse (superación) o fluir (ataraxia) con los avatares o glorias que la vida depara. Alguno propuso incluso diluir la dicotomía del yo con el no-yo apelando a su interdependencia, haciendo notar que una vida plena necesariamente debe incluir o equilibrar ambos aspectos y que el factor suerte (azar-caos) está presente.

Una vez los críticos del consumismo pusieron límites a la plenitud material de nuestra sociedad y fustigaron las conciencias de “una vida plena de imbecilidades” las intervenciones fueron desgranando valores, elementos, actitudes, prácticas…   apreciables en la trayectoria de una vida plena. El amor, la amistad, el humor, el conocimiento y la libertad entre otros fueron los términos destacados. Respecto a este último, la libertad, algunas intervenciones recordaron la experiencia de las víctimas de los campos de concentración y donde algunas, bajo condiciones de barbarie incompatibles con la idea de una vida plena, pudieron convertir la vida más descarnada en valor. Se nombraron las figuras de Primo Levi y Neus Català,  la película La vida es bella, el libro de Viktor Emil Frankl El hombre en busca de sentido.

La vida misma en su imprevisibilidad o en su irrepetibilidad aparece como razón suficiente para ser considerada plena  “Si estimes la vida la vius plena”. En este sentido, se apuntaron distintas ideas sobre qué nos hace vivir (de forma suficiente y/o plena): la fuerza interior, el instinto, herencia genética, el autoengaño, la voluntad, las ganas, el conocimiento, el autoconocimiento, ser fiel a uno mismo, estar bien con uno mismo, vivir en harmonía, conciencia tranquila…

Entre los últimos breves turnos de palabras la sincera y acertada observación de una señora que recordó a los presentes que una vida plena no es más que pequeños momentos… una puesta de sol, una canción, una compañía…

O como diría un nexus 9:

Yo he visto cosas que vosotros no creeréis: atacar naves en llamas más allá de Orión… He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tamnhäuser… todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia… Es hora de morir. (Roy Batty en Blade Runner)

Para finalizar la sesión se escoge el próximo tema. Entre varias propuestas surgidas, como la sabiduría en la ciencia, nuevas adicciones, la herencia genética o ¿Qué es la democracia?, gana claramente La Soberbia. Excepcionalmente el próximo Café se realizará el martes 7 de abril de 2015.

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