Aprender a amarse

Humbert Ruiz, moderador del Café Filosófico de Barcelona, inicia la sesión de septiembre, en esta ocasión con el título Aprender a amarse a uno mismo.

Las primeras palabras son para señalar cierta conexión (continuidad o contrapunto) con el anterior Café, centrado en el tema del suicidio moderado por Joan Méndez. En cierto modo, el suicidio puede entenderse como un no amarse a uno mismo, pero no lo podemos reducir solo a ello, en ocasiones, ¿tal vez también responsa a un exceso de amor?

Tras las breves referencias al anterior café el moderador propone un planteamiento para estructurar el curso de la reflexión: centrarse inicialmente en el “amarse a uno mismo” posponiendo la introducción del “aprender” para más adelante.

¿Qué es amarse a uno mismo?

Antes de responder a esta pregunta el moderador propuso a los asistentes que escribieran en un papel:

1 ¿Qué os gusta, os seduce, os enamora… de vosotros mismos?

2 ¿Qué no os gusta… de vosotros mismos?

Acto seguido fueron recogidas para ser comentadas tras unas reflexiones que conectaban la tradición filosófica con el “amarse a uno mismo”. Una primera aproximación filosófica nos presenta a Narciso y Diógenes, dos figuras contrapuestas que nos configuran conceptualmente el amarse a uno mismo en un sentido de término medio. De forma general, representan dos filosofías contrapuestas de vida, dos contrapuntos al amarse a uno mismo, que se situaría entre el amor excesivo y la dejadez total.

El mito de Narciso y sus versiones son conocidas popularmente (versiones helénica y romana[1]) y encarna la imagen del soberbio, pedante y del exceso de amor al cuerpo. Se comentan algunos casos actuales: CR7, Cher, Kubala, Dalí

En este punto el moderador puntualiza que es problemático el uso de la figura de Diógenes, (en ningún caso la filosofía cínica responde al mal llamado síndrome de Diógenes) tal vez serían más acertadas algunas formas de nihilismo o existencialismo, hombre-masa, mediocres[2]… Puede que la figura de Bartleby[3], preferiría no hacerlo… represente mejor que ninguno el abandono más despiadado de la condición humana. Queda por resolver si esta opción representa un exceso de exceso en el amor a la mente (pensamiento).

Una segunda aproximación filosófica nos conecta el amarse a uno mismo con las enseñanzas délficas. En el frontón de un templo en Delfos estaban inscritas bajo una gran E las dos máximas délficas: conócete a ti mismo y de nada demasiado. Dos premisas a parecer ineludibles para amarse a uno mismo y también para aprender amarse a uno mismo.

Fueron muchas las aportaciones que buscaron dibujar las líneas porosas entre la interioridad del uno mismo y la exterioridad de los otros. Otras hablaron de los autolímites, el necesario reconocimiento de los límites, pérdidas, circunstancias que la temporalidad vital comporta… Algunos de los presentes manifestaron que el verbo amarse no era el más apropiado para referirse al cuidado, atención, supervivencia… que cada cual se proporciona, si puede, en la vida.  No hubo margen para comentar las respuestas escritas (quedan aquí reflejadas):

Me gusto (Like)

Observar, ayudar a mis amigos, empatía, que he aprendido a quererme, extrovertida, espontánea, no me quejo, potencialidades, capacidad de ilusionarme, crear con muy poco, dulzura, capacidad de aprender, sinceridad, ética, valentía, sentido del humor, sostener el silencio, humildad, esfuerzo

No me gusto (don’t like)

Timidez, poca autocrítica, poca constancia, miedo a equivocarme, egoísmo, inflexibilidad, impaciencia, mis pies, apego, pensarme demasiado las cosas, celos.

¿Qué es Aprender a quererse a uno mismo?

Cuidar lo que nos gusta, mejorar minimizar lo que no… aprender, simplemente.

Próximo Café filosófico. Para finalizar el Café Filosófico, Humbert Ruiz propone la elección del próximo tema. Entre diferentes propuestas: miedo al miedo, filosofía política, transhumanismo, aceptar los defectos de los demás… Se acuerda por gran mayoría El Respeto como tema para la tertulia de octubre 2015.


[1] fragment de Pausànias (9.31.7), 150 anys posterior a Ovidi. Una versió molt similar va ser descoberta en el “Papir de Oxyrhynchus” en l’any 2004,

[2] https://es.wikipedia.org/wiki/El_hombre_mediocre

[3] https://es.wikipedia.org/wiki/Bartleby,_el_escribiente, «Bartleby, el escribiente» («Bartleby the Scrivener: A Story of Wall Street») es un cuento del escritor estadounidense Herman Melville

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