El respeto

Pasados los 5 minutos de cortesia Jordi da la bienvenida a los asistentes al café filosófico Filomanía Barcelona del mes de octubre  y  presenta al moderador de la sesión, Humbert Ruiz, y a Dani, que colaborara en la gestión de los turnos de palabra.

Tras unos comentarios sobre la continuidad con el anterior café (Aprender a amarse) las primeras palabras son para señalar, al parecer del moderador, cuál es la peor falta de respeto… la impuntualidad. Una virtud de solitarios para algunos, apreciada por otros (Shekespeare). Más vale llegar tres horas antes que 5 min tarde. La impuntualidad parece implicar tres niveles en la falta de respeto, hacia uno mismo, en tanto que no es capaz de gestionar su propio tiempo (bios), hacia el otro, pues el tiempo de espera supone una pérdida del mismo (bios), y si cabe, apunta el moderador, una falta de respeto al tiempo mismo, a Cronos, para ponerle rostro. Respeto debido a lo más desconocido y por ahora más impenetrable para ciencia, la religión y la filosofía, aunque posteriormente alguno de los asistente consideró el tiempo una ilusión.

La breve referencia inicial a la impuntualidad dio pie a nombrar otras supuestas faltas de respeto (egoismo, prepotencia, mala educación…) y a una primera ronda de aportaciones donde los asistentes reflejaron diversos ámbitos donde se reclama, se pide o se da respeto. El respeto a los derechos humanos, el respeto a la diversidad cultural e identidad, el respeto al medio ambiente y a los animales, respeto a la gente mayor, a la tradición, a la religión… Fueron varias las controversias respecto a los límites del respeto, especialemente hablando de multiculturalidad o medio ambiente, o cuando y por qué una falta de respeto puede estar justificada. Una cuestión que generó mucho debate fue si es posible respetar a los demás sin respetarse a uno mismo o por el contrario, sólo si te respetas a ti mismo es posible respetar a los demás.

El filósofo señaló que todo el debate o reflexiones realizadas podrían inscribirse en lo que podríamos denominar respeto cultural, en el sentido en que es otorgado (en libertad apunta una asistente) a alguien en virtud de valores como la dignidad, justicia, tolerancia, autonomia, transparencia… y parece moverse en tres niveles de concreción: derecho, moral y cortesía.

Respeto a las persona (uno mismo, los demás… cuerpo, mente)  y animales, respeto a las instituciones… patrimonio… ciudad, sociedad… respeto a las tradiciones, costumbres… respeto a la vida y a la libertad… respeto al planeta…

También hubo unas referencias a la cultura japonesa por parte de un asistente que había tenido oportunidad de conocerla de cerca. Señaló que el respeto que el respiró, según su parecer, tenía algo más que simple respeto y se deslizaba hacia la sumisión. Se hizo alusión al fenómeno de los niños hikikomori. Apunte que aprovechó Humbert Ruiz para abrir un segundo debate sobre el respeto, esta vez en sentido aún no comentado, presente en la definición que hace la RAE y que tiene algo que ver con aquello de “infundir respeto” y el miedo.

Del latín respectus ‘atención, consideración’ su primera entrada relaciona el respeto con la veneración y acatamiento que se hace a alguien. El la segunda y tercera se hace referencia al miramiento, consideración, deferencia (cortesía). Y en la cuarta, con el miedo y el recelo.

Entre los asistente, este respeto instintivo o de supervivencia tomó una doble cara. Por un lado, alguien apunta que es un respeto ancestral humano repecto a aquellos que destacan por méritos o capacidades excepcionales (desde la caza a tocar un violín). Por otro lado, se sitúan los que comentan diversos sistemas políticos que mediante el terror generan aparentes situaciones de respeto al status quo. O los que señalan que las referencias a poderes superiores para generar miedo y respeto han sido y son una estrategia fundamental de las religiones.

Para finalizar, se votaron las diversas propuestas de temas para la próxima tertulia. Cinismo, Transhumanismo, ¿Sabemos escuchar? y ¿Ha fracasado la Filosofía? El Cinismo quedó escogido por mayoría como tema del siguiente café.

Humbert Ruiz

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