Lectura y nuevas tecnologías

SBOOKS, LECTURA SOCIAL EN PANTALLAS

(publicado originalmente en el blog Comunicación Cultural).

sBook nos presenta una curiosa y nueva iniciativa para la lectura en pantallas. Si hace unos días la Biblioteca Pública de Nueva York, con motivo de la exposición del Cándido de Voltaire nos ofrecía una versión online y multimedia, sBooks nos presenta un tipo de lectura similar, pero con más opciones, tecnología flash y servicios multimedia. Se trata, en definitiva, de libros electrónicos mejorados y personalizados, que han sido enriquecidos, con capacidad de navegación y búsquedas semánticas y contextuales.

Con este formato también se pueden crear comunidades de lectores que se relacionen con una misma lectura; se pueden compartir notas con los amigos, en redes sociales como Facebook, e incluso participar en las conversaciones “en el margen” de los libros que estamos leyendo. La ventaja de este software, a diferencia del de Kindle, por ejemplo, es que está disponible de forma gratuita bajo licencia de código abierto.

La idea de sus creadores, comos señalan en su propio blog, es que si los editores de siempre ha ganado dinero añadiendo valor a las obras de sus autores favoritos durante siglos, a través de cada edición, los distintos formatos o la distribución, ahora que los costes son otros y diferentes, así como los lectores, esta nueva forma de libro digital, con conexiones “sociales” y metadatos, ofrecen una nueva manera de leer con otro tipo de enriquecimientos y valores añadidos.

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LA LECTURA DEL LIBRO SE HACE SOCIAL

(publicado originalmente en El blog de Enrique Dans).

Amazon presenta una nueva función asociada a su Kindle que convierte la lectura de libros en algo más social: la compartición de estadísticas agrupadas acerca de los textos destacados por los usuarios. Lo comenta GigaOM en Amazon starts sharing what you’ve highlighted on your Kindle, y los resultados pueden verse en esta página, además de en el propio Kindle si te coincide pasar por una página en la que al menos otras dos personas más hayan señalado un fragmento de texto que coincida total o parcialmente con el tuyo. Además, permite señalar pasajes y compartirlos a través de Twitter o Facebook, una función que en su momento diseñamos para la edición para la App Store de “Todo va a cambiar”, pero no dio tiempo a desarrollar en su primera versión.

Las reacciones a la iniciativa de Amazon aparecen claramente divididas entre los que la consideran una amenaza a la privacidad, a pesar de que la aplicación no revela en ningún momento qué usuarios han destacado qué cosa, y aquellos, como es mi caso, a los que les parece un gran invento y una forma de convertir en más social la lectura de un libro. La función de destacar pasajes es una de las razones fundamentales por las que utilizo mi Kindle con fruición: yo tiendo a ser de los que ponen los libros perdidos de notas en los márgenes que posteriormente reutilizo en muchos sitios (entradas del blog, artículos, clases, conferencias…), y en muchos casos, me llevaba a no conseguir recordar lo que había marcado anteriormente o en dónde.

Con Kindle, la función de señalar se apoya en la posibilidad de localizar fácilmente en la barra de progreso de lectura dichas marcas, y en la de extraer los textos marcados posteriormente a un fichero de texto, lo que facilita enormemente la tarea de manejar esos materiales para usos posteriores. La idea de compartir fragmentos de lo leído en redes como Twitter o Facebook me parece también especialmente brillante, y muy positiva de cara a un marketing natural de los libros, el que corresponde con la idea intuitiva de comentar con otros algo que has leído, pero con una mayor dosis de inmediatez. Y la posibilidad de ver en un libro o en una página específica los fragmentos que otros lectores han señalado como más interesantes, teniendo en cuenta que la visualización puede ser activada o desactivada a voluntad, me parece asimismo interesante: en algunos casos, permite una modalidad de lectura “hiperdiagonal”, en la que el lector “confía” en el conjunto de personas que ya han leído el libro para extraer de él unas pocas frases clave o una idea de la esencia del mismo, que en muchos casos puede convertir el libro en más atractivo.

Todo aquel contenido que pasa a formato digital pasa a tener la posibilidad añadida de convertirse en social, con todo lo que ello conlleva. A mí particularmente, la idea de Amazon de convertir en social la lectura de libros me recuerda a esos periódicos que crean “la portada de los lectores” a partir de las noticias más votadas, y me ha encantado: estoy seguro de que veremos más iniciativas similares a partir de otros tipos de contenidos en el futuro.

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