El individualismo conectado. Patrice Flichy

Selección de fragmentos de “El individualismo conectado. Entre la técnica digital y la sociedad” por Patrice Flichy. Texto íntegro disponible en este link

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(…). Las publicaciones sociológicas que intentan caracterizar la sociedad contemporánea resaltan a menudo dos grandes cuestiones, la cuestión del individuo y su identidad y la cuestión de las redes (…). Estas dos características aparecen a menudo asociadas en la idea del «individualismo conectado». En este sentido, las Tecnologías de la Información y la Comunicación [TIC] se han desarrollado en torno al binomio individualización/red.

Familia y pareja

(…). La familia tradicional proponía a cada uno de sus miembros un sistema de lugares que se reproducían de forma idéntica de generación en generación. La institución familiar se transformó en la era industrial; determinados sociólogos la caracterizan entonces como una familia-hospital. La familia permite reparar los daños del mundo del trabajo, refugiarse en caso de paro. Este tipo de familia está profundamente en crisis hoy en día. El hecho de que la mayoría de las mujeres tenga una actividad asalariada junto a su actividad doméstica, la transformación de las relaciones amorosas, la diversidad de tipos de familias (especialmente con el desarrollo de las familias monoparentales), todos estos elementos hacen que la familia contemporánea ya no sea en primer lugar una institución de protección. Esta mutación está generalmente asociada al desarrollo del individualismo. Para unos es negativo, para otros, positivo.

(…). [Desde la óptica del individualismo positivo] la familia contemporánea ofrece a cada uno la posibilidad de construir su identidad personal. Ya no se trata de reproducir lo que se ha recibido de la generación precedente, sino de construir algo nuevo.

(…). En el seno de la pareja, conviene ser “libres juntos” (…). Es preciso elaborar un espacio para vivir juntos y al mismo tiempo respetar al otro cuando desea definirse como individuo en soledad (…). A diferencia de lo que demasiado a menudo se piensa, no estamos en una sociedad más individualista, en el sentido de que el individuo tendría tendencia a replegarse sobre sí mismo, sino, al contrario, en una sociedad donde la familia ayuda al individuo a construirse a sí mismo. El individualismo no se opone a la familia, sino que es uno de sus componentes.

Trabajo y ocio

(…). La transformación de las modalidades de ocio es otro signo de las mutaciones de la vida privada. Desde finales del siglo XIX, asistimos a un lento declive de los espectáculos colectivos y al mismo tiempo a un crecimiento constante de las diversiones a domicilio (…). En términos generales, la recepción de los medios es cada vez más individual.

(…). [Respecto a las flexibilización del trabajo] Mientras que el asalariado se había convertido en la forma dominante de empleo, desde los años 90 se asiste al desarrollo de formas de empleo atípico: trabajador independiente, trabajo a tiempo parcial, trabajo temporal (interino, contrato de duración determinada) (…). La situación de trabajo a tiempo completo con un contrato «normal» se ha convertido en minoritaria (…). «los trabajadores son progresivamente ‘individualizados’, separados de las instituciones que se habían desarrollado en torno al empleo garantizado (…) el trabajo tiende a perder su significación social».

Individualismo conectado

(…). A través de estos diferentes procesos, las TIC se han difundido durante estos últimos veinte años tanto en el espacio privado como en el espacio profesional. Estas técnicas constituyen en muy amplia medida herramientas individuales (…). Estas herramientas son, por tanto, en su conjunto, técnicas de la autonomía y de la conexión. De este modo, la práctica de la informática, contrariamente a muchas de las ideas recibidas, no nos aísla de los demás. Se inscribe en una sociabilidad fuerte, en el seno de grupos de iguales. Los jóvenes, por ejemplo, se intercambian programas, diversos trucos para controlar mejor el aparato. Los juegos de vídeo se utilizan a menudo colectivamente. Junto a estas redes horizontales de sociabilidad, se observa la aparición de redes verticales que funcionan entre generaciones, de manera que las habilidades ya no circulan de los mayores a los más jóvenes, sino de los adolescentes hacia los adultos (…). Si, por tanto, las TIC son claramente herramientas individuales que permiten la conexión, su uso está estructurado por una tensión permanente entre la autonomía y el control.

(…). En el ámbito de las TIC, asistimos por tanto a una especie de mezcla de prácticas. El zapeo televisivo es un buen ejemplo de semejante funcionamiento. El zapeador no desea elegir entre las diferentes cadenas que se le ofrecen, sino acceder al «programa global»; observa por tanto simultáneamente varias cadenas, pero al mismo tiempo compone de manera estrictamente personal su mezcolanza de programas (…). La práctica del teléfono entre los jóvenes (…) se basa en un principio similar. Estos jóvenes desean estar seguros de encontrar la mejor oportunidad para ocupar sus noches. Pasarán la tarde, por tanto, con la ayuda de una serie de telefonazos rápidos y elegirán lo más tarde posible su destino para la noche. Si esta tribu se mantiene en línea es para informar sobre su elección y al mismo tiempo optimizarla.

(…). En el seno de la familia, la tensión asociada al uso de las TIC (…) se produce entre (…) la autonomía y el colectivo. Cuando se está en el seno del espacio familiar, aparece una segmentación de las herramientas. El teléfono fijo es más bien el de las comunicaciones de la célula familiar o de aquellas comunicaciones que pueden interesar a los otros miembros de la familia y adquieren por tanto un carácter público. Por el contrario, las comunicaciones móviles son más bien garantizadas en espacios o momentos de aislamiento. Lo portátil remite a un individuo y sólo a uno. Este individuo quiere personalizar su móvil, mediante la elección de un aparato determinado, un timbre o un fondo de pantalla específico. El aparato se lleva normalmente encima, es una tecnología que, como un vestido, está vinculada al cuerpo. Se trata, en cierto modo, de una extensión de uno mismo. Como los aparatos audiovisuales que permiten vivir juntos pero separados en el espacio familiar, el portátil permite también vivir juntos (sirve para llamar al fijo o a los otros móviles de la familia) pero separados (el propietario de un móvil desarrolla una sociabilidad telefónica específica). La utilización de mensajes de voz o de textos permite finalmente comunicar sin molestar a su interlocutor, sin imponerle sus horarios. En la pareja, el teléfono móvil posibilita reforzar la autonomía personal en relación con el conjunto o, por el contrario, mantener vínculos permanentes con el otro. De este modo, «el móvil puede reforzar a las parejas fusionales en su fusión, o al contrario, a las parejas individualizadas en su búsqueda de individualización.

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