El cinismo

El café filosófico Barcelona del mes noviembre del 2015 lo dedicamos a debatir acerca del cinismo. Al iniciar el encuentro el moderador hace alusión a la etimología de la palabra “cínico”, a la vez que presenta los rasgos generales de la escuela cínica como escuela socrática menor fundada por Antístenes y como seguidor más conocido a Diógenes de Sínope. El debate se abre a partir de poner sobre la mesa el significado actual del término y proponer la comparación entre su sentido original y el propio de nuestro tiempo.

En la discusión fueron apareciendo en primera instancia los aspectos que podríamos considerar más negativos de la actitud cínica, en la medida en que parece estar inspirada en una visión pesimista y desesperanzada de la vida, descreída de toda posibilidad de mejora. El cínico sería alguien que se alimenta de la burla permanente, la cual dirige en todas direcciones, haciendo del sarcasmo y la ironía cargada de ácido corrosivo su manera habitual de comunicarse. Sin embargo, también hubo quien apuntó elementos positivos en dicha actitud, siempre que no llegara a convertirse en patológica, pues puede verse como un modo creativo de contrarrestar los golpes que la vida nos propina en ocasiones. El cinismo puede aproximarse entonces a una cierta vertiente del humorismo. No obstante, se recordó que el comentario de “no seas cínico” o “se ha convertido en un cínico”, cuando se dirigen a alguien en concreto, tienen carácter crítico, lo que da por supuesto que dicha actitud no es bien recibida y no se valora como algo estimable.

Avanzó la charla volviendo de nuevo al sentido original en su registro ateniense: el cínico como alguien que muestra desapego hacia los bienes materiales, que sabe vivir con poco y busca la autenticidad en sus relaciones con los demás, despreciando la hipocresía y los usos sociales que enmascaran los verdaderos sentimientos. Llevado a hoy en día, en el que el consumismo y el culto al objeto están tan presentes, se juzgó que en el cinismo clásico había valores que convenía rescatar, si bien ciertas formas de cortesía en las relaciones interpersonales no debían ser confundidas con el engaño o la falsedad. Quedó finalmente en el aire el porqué si tanto se critica en la actualidad al cínico, se presta tanta atención a sus comentarios, a la vez que se apuntó la posibilidad de que hubiera un elemento estético en la actitud cínica (o al menos en determinadas maneras de hacer de algunas personas que emplean el cinismo).

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