La muerte

Comenzamos la sesión de abril de Filomanía en Barcelona encendiendo una vela en el centro del grupo, simbolizando la luz que, entre todos, vamos a ir generando sobre el tema que nos ocupa en la sesión de hoy.

Partimos de la base de que, los que estamos reunidos para dirimir esta cuestión, estamos vivos. Somos los vivos los que vamos a hablar sobre la muerte. Como experiencia última, ninguno de los presentes puede hablar por sí mismo. Existen sin embargo otros tipos de muerte que acontecen a lo largo de la vida de todas las personas como, la muerte emocional, pérdidas que suponen para el que las vive una muerte psíquica. Estas experiencias, si, alcanzan a cada uno de nosotros en algún momento, y pueden nutrir esta sesión.

La muerte es, sin lugar a dudas, una certeza para los vivos, forma parte de la vida y viene junto con ella aparejada, puesto que, al recibir la vida, la muerte recibimos junto con ella. Dependiendo de la cultura de la cual formemos parte y de las creencias personales, la muerte se afronta de manera diversa. En occidente pareciera que, en general, estamos poco preparados para hacerle frente, se la rehúye en gran medida. Hemos alejado la muerte de lo cotidiano. Antiguamente, cuando una persona fallecía, permanecía en la casa donde había vivido y sus familiares y amigos le velaban durante tres días. Era una manera diferente de estar en contacto con la muerte, de afrontar el duelo. En la actualidad, los muertos se emplazan en los tanatorios alejándolos del que fuera su espacio vital y el proceso es acelerado, por regla general, se entierra a la persona al día siguiente de su óbito, psicológicamente la exposición es corta, lo cual no tiene por qué suponer un beneficio por lo que al proceso de duelo se refiere, de hecho, muchas personas necesitan ahora tranquilizantes para afrontar la muerte de sus seres queridos. En otras culturas como, por ejemplo, la hindú se vive de forma más serena. Los crematorios de Benarés y las inmersiones de los vivos en el Ganges (rio sagrado en el que se depositan las cenizas de los muertos) muestran una cara de la muerte vivida de manera menos dramática.

La muerte voluntaria- Una participante nos comparte su experiencia reciente: el suicidio de su hermana, lanzando una interrogación al grupo

¿El suicida es alguien valiente o cobarde? Surgen tres posturas al respecto: mayoritariamente se piensa que el suicida es una persona valiente, se atreve a poner punto final a su vida y enfrentar lo desconocido. Opuestamente, se piensa que el suicidio es una opción cobarde que pone punto final a la vida, porque no se posee la valentía necesaria para afrontarla, para lidiar con las problemáticas que esta presenta en cada caso. Se manifiesta también que no se pude juzgar, no tenemos el derecho de juzgar a la persona que decide acabar con su vida, no sabemos qué ocurre exactamente en su interior, no sabemos los motivos de su decisión, no sabemos de su sufrimiento, y frente a ello se propone la opción del respeto y la aceptación.

Se comparten algunas experiencias al borde de la muerte. Las personas que las han experimentado coinciden: en la ausencia de dolor, el sentimiento de paz y serenidad que les embargó en dicha circunstancia. Estas explicaciones concuerdan con las experiencias relatadas en los libros especializados sobre el tema; algunos médicos, psiquiatras y terapeutas han recopilado las explicaciones de sus pacientes. Se menciona a la ya fallecida Dra. Elisabeth Kubler Ros y su libro “La Muerte un Amanecer”, también se cita a la Dra. Lujan Comas y a Anji Carmelo -Esta última dedicada activamente al duelo y la muerte desde hace varios años- para las personas que estén interesadas en leer sobre ello.

Hay quien opina que la muerte se llegará a vencer gracias a los avances de la ciencia, se señala que actualmente la esperanza de vida es muy superior a lo que era antiguamente. Otros, por el contrario, no piensan que la muerte pueda ser superada gracias a los avances científicos. Se plantea la cuestión del “Derecho a una muerte digna”. Si bien es cierto que la ciencia ha conseguido mermar el dolor y avanzar respecto a muchas enfermedades, no lo es menos que, a veces, alarga el sufrimiento y la vida de las personas de manera artificial hasta el paroxismo. Se relata el caso de una anciana a la que le prolongaron la vida artificialmente durante largo tiempo, por sí misma hubiera fallecido, como respuesta, cansada ya, ella misma se quitó la vida. ¡Hay que saber partir! La naturaleza muestra en su extensión, que existen ciclos de: nacimiento, desarrollo y finalmente extinción. Se pone en conocimiento del grupo, que es posible negarse a la prolongación artificial de la vida mediante el documento llamado Testamento Vital”, se necesitan para ello dos testigos que acompañan al testamentario en el momento de firmar el documento.

Al parecer, vida y muerte se interrelacionan. Muere mejor quien ha vivido mejor, o, dicho de otra forma, se muere tal y como se ha vivido. Se especula sobre lo que ocurre en el traspaso, cada uno lo ve según su corpus de pensamiento. Mientras algunos retomando a Pitágoras, piensan posible la transmigración de las almas, la muerte como paso a otro estilo de vida, otros ven posible la reencarnación, ciclos de nacimiento y muerte en distintos cuerpos. Otras, desde una perspectiva materialista, manifiestan que la muerte es el final absoluto, haciendo hincapié en que no es una parte de la vida. Frente a ello surge la pregunta sobre el sentido del vivir ¿Cuál es el propósito de la vida?. Para algunas personas la vida tiene un propósito, un sentido particular en cada caso, para otras, no lo tiene, es absurda, es puro azar. Naturalmente el sistema de creencias determina el posicionamiento. Se señala que la ciencia no está exenta de formar parte de un sistema de creencias al igual que la religión.

La muerte como enseñanza – una participante expresa textualmente: “Mis muertos me han enseñado a darle sentido a la vida”. Obliga a la reflexión, al replanteamiento de la forma de estar en el mundo.

¿Queda algo de la vida o no? ¿Se separan el alma y el cuerpo? Algunos sugieren que queda una “Memoria Universal”. Se menciona el experimento de pesar a las personas en trance de muerte, antes y después de morir, según el cual se pierden 25 gr. Un participante comparte haber visto salir energía del cuerpo, en el momento de morir uno de sus seres queridos.

La muerte impuesta- “Pena de Muerte”. En el año 2015 más de 1600 personas fueron ejecutadas en los estados de Pakistán, Irán y Arabia Saudí, ignoramos lo que ocurre en China y no están contabilizadas las personas de otros lugares como p. e. Estados Unidos ¿Es lícito que el Estado tenga derecho a matar? Todos los pronunciamientos al respecto fueron contrarios a la pena de muerte. Se piensa que ajusticiar carece de sentido.

La muerte en vida- por un lado, están las personas que sufren los efectos de acontecimientos emocionales no superados que les imposibilitan gozar de la vida, vivirla plenamente. Por otro lado, están los acontecimientos físicos externos que imposibilitan, como, por ejemplo: los secuestros y encierros en espacios limitados de escasos metros cuadrados, en zulos oscuros e insalubres, que fuerzan una muerte en vida.

La muerte consciente – El estado de consciencia de cada ser varía y con él varía la forma de afrontar la vida y la muerte. Las personas que han invertido en desarrollar su consciencia a lo largo de la vida, que la han ejercitado, tienen una percepción distinta de los acontecimientos. Algunos son capaces de ver llegar la muerte, su muerte, y permanecer serenos, despedirse de todos, de todo, se podría decir de ellos que están vivos en la vida y vivos en la muerte. ¿Somos acaso acumuladores de consciencia?

Se propone como tema para el próximo 12 de mayo el siguiente tema: ¿El matrimonia está en crisis?

Carmen Codina

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