¿Está en crisis el matrimonio?

Iniciamos la sesión de nuestro café filosófico de junio en Barcelona proponiendo abordar el tema desde una perspectiva intergeneracional para reflexionar sobre el matrimonio desde distintas posturas intergeneracionales.

Antes de empezar el diálogo realizamos un ejercicio visual: se pide a las personas casadas que levanten las manos y vemos que más de la mitad de los asistentes son personas casadas.

Se pasa a definir los conceptos:

- Matrimonio como la unión de dos personas mediante un rito o una formalización legal que es reconocida legalmente como la familia.

- Crisis se puede definir como un periodo o situación de dificultad, también son momentos de cambios bruscos.

A continuación partimos de diferentes concepciones filosóficas sobre el amor y el matrimonio. Según Sócrates, para ser amado es necesario adquirir primero la sabiduría, y Platón distingue tres tipos de amante: el poseído por la pasión, el amante moderado y el filósofo. Y desde una concepción contractual, se reflexiona a partir de Kant y su idea del matrimonio, el cual entiende como una redefinición simbólica de la relación entre los sexos siempre bajo el ideal de la ilustración.

En cambio, Hegel criticará esta postura del contrato para ligarlo a la ética. Basa el matrimonio en el principio de asociacionismo donde sus miembros se comprometen ya que, para él, la vida ética depende del matrimonio como el origen de la familia.

Hoy en día contamos con el concepto de amor líquido” de Bauman, quien nos describe la fragilidad de las relaciones interpersonales en la postmodernidad. Así, el “para siempre” es inasumible en una sociedad de la inmediatez y la fugacidad, y el amor se convierte en líquido que fluye y está en constante cambio.

El debate sigue con la reflexión sobre los rápidos y constantes cambios que sufre nuestra sociedad actual, en cuyo caos ha cambiado la forma de relacionarnos. Por esta razón, el matrimonio y las relaciones de pareja se ven afectados.

Se analizan las posibles causas de crisis del matrimonio:

Crisis de los valores tradicionales: El “hasta toda la vida” ya está desfasado y los cambios son muy rápidos, se vive en la inmediatez.

Crisis en la relación de pareja: Las parejas ya no son tan estables como antes. El progreso tecnológico ha dado un giro al modo en el que se originan las relaciones de pareja facilitando otras formas de comunicación.

Crisis de la concepción del amor: Se confunde el amor con la pasión y el sufrimiento con el amor. Se generaliza una falsa imagen del amor que da más importancia al sexo. Hay una falta de maduración. Se plantea la pregunta si el amor es aguantar o ayudar a ser persona.

Crisis del matrimonio tradicional: Nuevos tipos de parejas y nuevos tipos de matrimonio que acaban convirtiendo el matrimonio en una cuestión de decisión. El matrimonio institucionaliza la pareja y da seguridad en términos legales y socioeconómicos. También existen matrimonios por conveniencia, o una opción para parejas de diferentes nacionalidades que viven en la distancia.

Crisis del ser humano: La valores de la sociedad están en constante cambio, los patrones que antes estaban establecidos ya no son válidos y esto provoca incertidumbre. La oportunidad para el cambio positivo requiere autoconocimiento del proyecto de vida para poder decidir y elegir adecuadamente.

En este punto del debate se reflexiona sobre la emancipación de la mujer y su puesta en escena en el ámbito profesional ha dado un cambio en la concepción de familias. La mayor autonomía y libertad de las mujeres ha supuesto un rol igualitario en la implicación del cuidado de la familia.

Por otro lado, también se plantea la crisis como una oportunidad de cambio y de nuevas formas de crear familia en una sociedad cambiante. Se alude al matrimonio en referencia a un proyecto vital común entre dos personas que deciden formar una familia. Se está de acuerdo en que el matrimonio es una cuestión de decisión donde el amor y las compatibilidades con la pareja son fundamentales para crear un proyecto común.

Para Nietzsche el matrimonio es la voluntad de dos personas que se tienen un respeto mutuo y tienen la intención de crear alguien mejor que ellos, pero que solo es lícito si se ha logrado el dominio de sí mismo, de sus sentimientos, no por necesidad ni por soledad.

Se habla de la cooperación que requiere vivir en pareja, ya que hay que dar y hay que pedir para dar. Además, la colaboración entre los dos es fundamental, ya que  vivir con otra persona requiere tenerla en cuenta. Se engloba la pareja en un proyecto común entre dos personas que quieren compartir su vida y madurar juntos. A una pareja de la sala que lleva toda la vida juntos se les pregunta cual es su secreto y responden: paciencia y amor.

Para finalizar se expone un fragmento del libro “ El mundo de Ayer” de Stefan s Zweig que reproduzco:

Matrimonio en el exilio

“De modo que una mañana -era el 1 de septiembre, un día festivo- fui al registro civil de Bath para inscribir mí boda. El funcionario aceptó los papeles y se mostró sumamente amable y solícito. Comprendió perfectamente, como todo el mundo en aquellos tiempos, nuestro deseo de acelerar los trámites en lo posible. La boda quedó fijada para el día siguiente; cogió la pluma y empezó a escribir nuestros nombres en el registro con letra redondilla.
En aquel momento -serían las once- se abrió de golpe la puerta de la habitación contigua. Irrumpió en la nuestra un funcionario joven que se ponía la chaqueta mientras caminaba.
-¡Los alemanes han invadido Polonia! ¡Es la guerra!-anunció a gritos en aquella sala silenciosa.
La noticia me golpeó el corazón como un martillazo. Pero el corazón de nuestra generación ya estaba acostumbrado a toda clase de golpes duros.
No necesariamente significa la guerra- dije yo, sinceramente convencido. Pero el funcionario por poco se enfadó conmigo.
-¡No!-gritó furioso-. ¡Ya basta! ¡No podemos tolerar que esto se repita cada seis meses! ¡Tiene que terminar!
Mientras tanto el otro funcionario, que había empezado a redactar nuestro certificado de matrimonio, dejó caer la pluma con ademán pensativo. Al fin y al cabo, debió de pensar, nosotros éramos extranjeros y, en caso de guerra, nos convertiríamos automáticamente en enemigos. No sabía si, dadas las circunstancias, era lícito permitirnos contraer matrimonio. Dijo que lo lamentaba, pero que prefería pedir instrucciones a Londres. Los dos días siguientes fueron días de espera, esperanza y miedo, dos días de terrible tensión. En la mañana del domingo la radio dio la noticia de que Inglaterra había declarado la guerra a Alemania.”

A veces la elección de casarse o no casarse, no es solo una cuestión de elección, viene dada por el contexto y las circunstancias.

Elegimos el tema del próximo Café Filomanía de julio: La soledad

Tania Blanco

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