¿Por qué cuesta tanto aceptar los cambios?

Se inicia el diálogo filosófico del mes de octubre en Barcelona con la presentación del filósofo moderador, la confesión de ignorancia del mismo respecto al desconocimiento de la respuesta a la pregunta propuesta para el diálogo filosófico y un recordatorio de las directrices que facilitan un buen diálogo.

Antes de empezar se pregunta a los asistentes, para no dar nada por hecho, si hay alguna persona presente a quien no le cuesten los cambios y nos llevamos la grata sorpresa que una de las participantes comparte con el grupo su modo de entender y afrontar los cambios. Magnífico comienzo lleno de optimismo y positividad.

A lo largo de la velada las intervenciones se suceden intercalando intentos de abrir el diálogo a un ámbito filosófico con intervenciones más de corte individual, centradas en las vivencias propias y que alejan el diálogo de su objetivo. Debe recordarse que un diálogo filosófico no consiste en la concatenación de vivencias personales aisladas sino que se trata de trascender los casos puntuales y reflexionar sobre los conceptos e ideas de manera más universal para así poder ser después aplicados a una infinidad de casos particulares.

Las principales preguntas dinamizadoras que tratamos son:

- ¿Cuestan igual los cambios impuestos que los auto impuestos?

- Si abrazamos la idea de que nada cambie nunca ¿nos gusta esa idea?

- ¿Cuál es el cambio más fácil?

- ¿Cuál es el cambio más difícil?

- ¿El cambio es positivo o negativo?

- ¿Por qué hay personas a las que les cuestan más que a otras los cambios?

- ¿Existen los cambios evitables?

- ¿Por qué no generamos nuestros propios cambios?

- ¿La capacidad de afrontar los cambios se aprende o es innata?

Recordamos cómo conciben el cambio dos filósofos relevantes que han reflexionado sobre el: Parménides que negaba la existencia del cambio argumentando que el cambio es imposible porque no es racional. Nosotros percibimos la ilusión del cambio pero en realidad todo sigue igual. Mientras que Heráclito consideraba que el cambio es lo único constante en el universo pero que no tiene porque ser vivido como un problema si aceptamos que la realidad es contradictoria, cambiante y variable.

A lo largo del evento el grupo aporta las siguientes reflexiones y propuestas de respuestas:

-   El cambio como manifestación del miedo a lo desconocido

-   La importancia de las ideas preconcebidas, de lo inculcado desde la juventud. En este sentido encontramos personas que tienen una noción del cambio como una oportunidad en sí mismo asociándolo al dicho: “el mal se anuncia con campanillas de plata y el bien se presenta siempre más turbio”

-   El cambio como perdida de la zona de confort

-   Aparece recurrentemente una idea como clave para lidiar con la situación de cambio: la aceptación.

Cerramos el diálogo filosófico recapitulando sobre todo lo acontecido y con la elección del siguiente tema.

Moderador: Jaume Sabater

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