David Roberts: políticas de la posverdad

Durante esta extraña calma en el (interminable) del Proyecto de Ley Federal sobre el Clima, he estado reflexionando sobre algunas nociones políticas.

Primero: los votantes generalmente no saben mucho sobre política o medidas políticas. Ellos tienen cosas sobre las que sí saben mucho (American Idol, equipos de béisbol, software de contabilidad, libros de recortes…), pero para la mayoría de los votantes, la política no está entre esas cosas. Los votantes utilizan procedimientos ordinarios para evaluar las propuestas legislativas. Esto va de alguna manera en contra de la visión idealizada de la Ilustración, que sería algo así:

Los votantes

  • recopilan hechos,
  • sacan conclusiones de los hechos,
  • formular las posiciones basadas en las conclusiones, y
  • eligen un partido político que comparte esas posiciones.

La mejor evidencia de las ciencias políticas muestra que el proceso es casi exactamente el contrario.

Los votantes:

  • eligen una tribu o partido basado en afiliaciones de valor,
  • adoptan las posiciones de emisión de la tribu,
  • desarrollan argumentos que apoyen esas posiciones de emisión, y
  • eligen hechos para reforzar esos argumentos.

Aunque el partido es la tribu más común y el mejor indicador de las posiciones de las ediciones, hay otros procedimientos que también funcionan. Una forma común de juzgar una propuesta es la cantidad de apoyo que está recibiendo del “otro lado” (…).

Los Republicanos [el partido Republicano de EE.UU.] han aprendido muy bien cómo manipular los procedimientos de los votantes. No importa lo que los Demócratas [el partido Demócrata] hagan o propongan, los Republicanos lo enfrentan con una oposición máxima y unida, criticándola como socialismo, tiranía o apaciguamiento. Se han dado cuenta con exactitud de que todo lo que tienen que hacer para que las propuestas demócratas sean controvertidas es negarse a apoyarlas.

Como consecuencia, no importa lo que los demócratas hagan o propongan, tendrán que lidiar con la óptica de sus propuestas parecen partidarias.

Vivimos en la política de la posverdad: una cultura política en la que la política (opinión pública y narrativas mediáticas) han llegado a estar totalmente desconectadas de las medidas políticas (la sustancia de la legislación).

David Roberts en Post-truth politics (traducción propia)

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