La humildad

El jueves 8 de junio tuvo lugar Café Filomanía en Barcelona cuyo tema fue “La Humildad”.

El término humildad deriva del latín y tiene varias acepciones. Establecimos como punto de partida respecto a su significado el conocimiento de las propias debilidades y limitaciones; así como restar importancia a los logros y virtudes reconociendo defectos y errores.

Con el fin de situarlo en el marco filosófico citamos brevemente la concepción dispar que de la humildad tenían Immanuel Kant que afirmaba que la humildad es la virtud central de la vida al brindar una perspectiva apropiada de la moral y Friedrich Nietzsche que, en contraste, consideraba la humildad una falsa virtud que esconde las decepciones de una persona. Para Nietzsche la humildad iba en contra del impulso vital.

Se pidió a los participantes que a medida que intervenían aportaran alguna cualidad que suelen tener las personas humildes e iniciamos el café filosófico partiendo de algunas preguntas a los asistentes:

¿La humildad es un valor?
¿Cultivamos la humildad como sociedad?
¿Podemos alcanzar la excelencia de nuestras cualidades desde la humildad?
¿Qué lugar tienen reservado los humildes en nuestra sociedad?
¿Debemos ser humildes hasta las últimas consecuencias?
¿Qué es la falsa humildad?

A lo largo del diálogo aparecieron interesantes reflexiones y aparentes contradicciones como el hecho de que una persona humilde en el momento que autoproclama su humildad deja de serlo.

En general se consideró la humildad como algo positivo aunque como sociedad resulte que nuestras portadas mediáticas y conversaciones no sean protagonizadas por personas humildes. Algunos fueron más allá y argumentaron que la humildad no existe, que es una invención humana. Cabe destacar aquí que la humildad no es algo que se encuentre en estado natural en los hombres, carece de sentido; sino que aparece exclusivamente en contexto social.

Profundizando en la existencia real de la humildad se aportó la reflexión de que quizás lo que realmente subyace en la humildad es la empatía, la capacidad de ponerse en la posición de otro ser y en consecuencia ser considerado para con sus sentimientos y emociones, la cual cosa hace a los
humildes no celebrar con ostentación los logros para no herir la sensibilidad de aquellos que quedaron en el camino.

Las cualidades generalizadas que se aportaron sobre las personas humildes fueron que eran personas que no hablaban de ellas mismas, que no envidiaban, pobres (nótese en el uso habitual del lenguaje como pobre es considerado sinónimo de humilde), que no se jactaban, que no juzgaban y que eran sencillas.

Partiendo de esa breve lista de características el filósofo moderador hizo una breve explicación, siquiera un apunte, sobre la hipótesis que Nietzsche ofrece sobre el origen de la moral cristiana en su libro “La genealogía de la moral”.

En esta obra Nietzsche argumenta mediante el análisis del contexto histórico y la psique humana que el cristianismo no nace del amor al prójimo sino que su génesis se encuentra en el profundo rencor y odio que los débiles tenían respecto a los poderosos.

En definitiva resultó ser un café filosófico vivo, con intercambio de interesantes reflexiones y con pertinentes matizaciones respecto al significado y relación entre conceptos como humildad, baja autoestima, soberbia, ambición, etc.

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