¿Qué es la realidad?

El pasado día 22 de marzo de 2011 retomamos nuestras sesiones de Madrid. En un nuevo espacio de excepción (Librería Ocho y medio), con nuevos y ya veteranos amigos y con renovadas ilusiones afrontamos una interesante y fructífera reflexión dialogada con la pregunta “¿qué es la realidad?” como tema principal.

Quizás la estrella de la tarde fue el reconocimiento mayoritario de que cada uno de los presentes había experimentado en algún momento el resquebrajamiento del modo en que vemos la realidad. Solo una persona decía no haberlo experimentado, la misma que al final de la sesión decía que lo que pasaba era que uno se hace ilusiones, imagina la realidad (alucinando y negando lo que te hace daño, decía) y  es la propia realidad la que se encarga de desilusionarte.

Pero antes de eso estuvimos hablando de los componentes objetivos y subjetivos de lo que llamamos realidad. La experiencia y la interpretación nos remitían a la subjetividad. Se puso en duda que existiera la realidad si no había alguien para atestiguarla.

De la realidad totalmente subjetiva pasamos a la realidad “objetiva” que alguien definió como un acuerdo entre las personas. Si bien vemos la realidad desde nuestra individualidad, también detectamos en algún momento filtros (gafas de ver la realidad) que al haberles sido inoculados por la educación se pueden considerar como algo propio en la medida que nos ha calado, pero también como algo ajeno en la medida en que es algo adquirido. En relación con el consenso social acerca de cómo ver la realidad, alguien señaló el que se produjo en la Alemania Nazi que permitió ver con normalidad una realidad atroz. Por otro lado vimos que no había una fijeza en el modo “social” de ver la realidad puesto que pasando el tiempo vemos como nuestros abuelos, nuestros padres y nosotros vivimos la realidad de modo distinto. C. lo llamó “cambio de paradigma”.

Nos detuvimos a ver cuanta realidad podría tener para nosotros las 20 o 25 (en cualquier caso muchas) maneras que tienen los esquimales de distinguir lo que para nosotros es “el color blanco” y el proceso nada fácil de atención que necesitaríamos atravesar para poder percibir la realidad como ellos.

Un momento importante fue cuando E. nos contó cómo una experiencia puntual le había dejado constancia de que la realidad se podía ver de otro modo y que al volver a la realidad cotidiana de su ambiente laboral se sintió sola e inadaptada. D. le expuso que quizás podría contemplar la posibilidad de que el no compartir su nueva visión de la realidad podría tener más que ver con sus prejuicios que con la incapacidad de comprensión de los demás. A. señaló que es una suerte que sea una experiencia positiva la que te haga ver la realidad de otro modo porque desgraciadamente lo que nos rompe los esquemas suele ser algo que nos hace sufrir.

A. y su hermano, recién llegados a España desde Paraguay nos contaron las experiencias que les hicieron ver y vivir la realidad de otro modo.

En el balance se dijo desde que “la realidad es lo que nos enseñan a creer” hasta que “uno puede elegir la realidad que quiere vivir” pasando por el que “para elegir uno tiene que poder salir de su caja y pensar sobre ella”.  Más de uno apuntó “hay que atreverse….”

Por Mercedes García Márquez.

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