¿Somos libres?

El pasado martes 14 de junio de 2011 tuvo lugar el último encuentro de nuestro primer ciclo de sesiones en el Centro de Arte de Alcobendas (Madrid). El tiempo acompañó a nuestro diálogo filosófico, pudiendo desarrollarlo en uno de los patios del Centro. Nuestro ya consolidado grupo de habituales, y algunas bienvenidas nuevas caras,  pudimos disfrutar de una tarde soleada de reflexión conjunta que sirvió de perfecto broche para nuestra despedida hasta septiembre.

El tema escogido para esta sesión era el de la libertad, guiándonos siempre por la eternamente necesaria pregunta: “¿somos libres? “. Sin embargo, recogiendo el testigo del grupo, que ya había expresado anteriormente su deseo de tener contacto directo con textos,  la sesión comenzó en esta ocasión con la lectura de dos fragmentos que nos sirvieron de inspiración y de argumentos para comenzar: uno de José Luis Aranguren y otro de Baruch Spinoza.

A partir de las lecturas, pronto surgió la pregunta por la libertad, en torno a dos posibles polos de reflexión: ¿es la libertad un estado de conciencia (somos libres porque nos creemos libres: desconocemos aquello que nos condiciona)? ¿o es un elemento sustancial del ser humano (somos libres de manera radical: podemos decidir, pese a cualquier tipo de condicionante)?

Asimismo, se interpuso la necesidad de diferenciar una doble dimensión de la libertad: una dimensión antropológica, vinculada la capacidad (o incapacidad) del ser humano de tomar libremente decisiones; y una dimensión social, relacionada con los elementos sociales que limitan la libertad del hombre. Esta necesaria  diferenciación fue constante, puesto que en muchas ocasiones los condicionantes sociales de la libertad (tales como la situación económica general, los derechos y deberes políticos, las obligaciones laborales, la propia dinámica de nuestra sociedad de consumo, etc.) sugerían ser interpretados en clave fatalista, como auténticas e ineludibles determinaciones que mantenían la dimensión antropológica de la libertad como una auténtica quimera o utopía idealista.

A este respecto, navegando entre las dicotomías planteadas, resultó interesante la línea de reflexión finalmente desarrollada que apuntaba hacia al ejercicio de la libertad como una actividad que implica, ante todo, una toma de conciencia de los condicionantes tanto antropológicos (los propios límites del ser humano) como sociales (los propios límites de la sociedad) e individuales (los propios límites físicos o psicológicos de cada uno). Sólo podemos decidir libremente si asumimos esas limitaciones, incluso si nuestra libre decisión responde a un interés de cambiar o modificar esos mismos límites.

Como punto y seguido de nuestro encuentro, destacar la necesidad manifestada por el grupo de seguir explorando el tema de la libertad, valorando ahora el lugar que ocuparía la responsabilidad de toda decisión libre. Por ello, la pregunta “¿decidimos con responsabilidad?” se tomará como tema para nuestro reencuentro pasadas las vacaciones de verano.

Por Ángel Carrasco Campos.

Share

¿Tienes algo que comentar?

Nombre (Obligatorio)

Mail (no será publicado) (Obligatorio)

Web

Tu comentario

*