Reflexiones sobre la muerte

Fueron muchos los contertulios que insistieron en reflexionar sobre la muerte pero muy pocos los que finalmente asistieron a este encuentro. Una sesión que resultó tan intensa como atractiva en su argumentación.

La muerte es lo horrible, es la catástrofe total por más que la quieras ver de otro modo, es dolor, ruptura de ese curso de la vida que siempre se mueve en la expectativa de futuro. El pensamiento sobre la muerte aparece en la infancia, pero se suele llevar en silencio incluso con fingimiento frente a los demás, en una mezcla de asombro y pudor.

Los humanos no vivimos la vida en coherencia con esa realidad inapelable de la muerte, nuestra vida es un puro proyecto, es decir vivimos un presente que está en función de un futuro, de una realización que podría no llegar precisamente porque podría irrumpir la muerte. Vivimos de espaldas a la muerte hasta el punto que se podría entender que hacer proyectos sirve precisamente para huir de la muerte, y esto porque los proyectos dan sentido y sus resultados dan posteridad, pero también porque mientras estás entretenido no piensas en el nubarrón que te acecha. Los animales tienen una postura más “realista” (aunque sea accidentalmente) porque atienden al momento presente, sin huir de él,  y su comportamiento está totalmente unido a la supervivencia por lo cual la muerte está siempre presente en su vida.

Los humanos hacen algo totalmente distinto pero hay que valorar el riesgo que supone y también podríamos verlo de otro modo: Cuando vemos cómo se toma su afición el montañero que quiere llegar a la cima pero sabe que hay que cuidar cada paso y vivirlo como insustituible. Es tanto como decir “Yo voy, hoy”… con la humildad  de saber lo que eres y, con  respecto a lo que pretendes tener  la conciencia del momento evolutivo en el que te encuentras, porque además siempre estás en proceso, inagotable proceso.

¿Qué ocurre cuando nos preguntamos lo que querríamos hacer antes de morir…. Nos lo preguntamos de verdad? Hay quien entiende que no, porque  hay cosas que uno querría hacer pero en realidad hacerlas descabalaría tu día a día. Resulta graciosa esta idea no hacemos lo que más querríamos porque nuestra cotidianeidad manda. Y en el polo opuesto hay quien dice haberlo intentado y que lo único que ha comprobado es que era una equivocación porque nada te garantiza que lo que se te ocurre no sea un capricho sin sentido, una locura.

Vemos que hay un sentido de “muerte” que se ha puesto de moda, la muerte como transición, como cambio. De esa sí que estamos dispuestos a hablar, es incluso algo alegre. Por tanto la transformación en vida es toda la “muerte” que estaríamos dispuestos a considerar de buen grado. Pero la desaparición resulta siempre traumática, aunque eso sí…para los que se quedan. Para el que es consciente de que se está yendo la anticipación de la muerte le ofrece la terrible,  o quien sabe si no podría ser grata, experiencia del momento del balance. Dicen que antes de morir tu vida pasa por delante de tus ojos en un segundo. Estaría bien poderle dar el visto bueno.

Os dejamos un sitio web en el que ofrecen una relación de nada menos que 101 películas educativas sobre la muerte.

De todos modos nos atrevemos a recomendar las que nos resultan más interesantes.

¡QUÉ BELLO ES VIVIR!, 1946.- Frank Capra

EL SÉPTIMO SELLO, 1957.- Ingmar Bergman

JOHNNY COGIÓ SU FUSIL, 1976.- Dalton Trumbo

LA BALADA DEL NARAYAMA, 1982.- Shohei Imamura

VIVIR, 1994.- Akira Kurosawa

INVASIONES BÁRBARAS, 2003.- Dennys Arcand

MI VIDA SIN MI, 2003.- Isabel Coixet.

Por Mercedes García Márquez

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Un comentario a “Reflexiones sobre la muerte”

  1. h Dice:

    ¿Qué pasaría si para seguir viviendo tuvieras que matar a alguien que realmente te importa?

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